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Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto en un compuesto presente en el brócoli propiedades farmacológicas que permitirían tratar la leucemia linfática crónica (LLC), el tipo más común de estos tumores sanguíneos que suelen afectar normalmente a mayores de 65 años.

El compuesto es el indol-3-carbinol, presente también en plantas del género 'Brassica' como la col, la coliflor y las coles de Bruselas. Aunque el organismo lo tolera bien, posee un efecto tóxico sobre determinadas células de leucemia, según los resultados publicados en la revista 'Clinical Cancer Research'.

Aunque existen diferentes tratamientos, los pacientes con este tipo de leucemia suelen desarrollar recidivas resistentes a la medicación que comprometen su supervivencia.

En el estudio 'in vitro' se han utilizado células de pacientes de leucemia linfática crónica con distintas fases y pronóstico. Los datos demuestran que mediante fármacos se pueden alcanzar concentraciones de este compuesto que provocan la muerte de las células leucémicas pero no de los linfocitos normales, "esenciales en el sistema inmunitario".

Los autores del trabajo también destacan que el indol-3-carbinol "mejora notablemente" el efecto de la fludarabina, uno de los compuestos más utilizados en el tratamiento de este tipo de leucemia, incluso en pacientes que presentaban resistencia a este fármaco.

"Los resultados nos indican que el indol-3-carbinol potencia la actividad terapéutica de la fludarabina y de otros fármacos. Por eso, estos tratamientos combinados podrían utilizarse para combatir la leucemia linfática crónica, incluso en pacientes que han desarrollado recidivas y multirresistencia a los tratamientos habituales", ha explicado Juan Manuel Zapata, investigador del CSIC en el Instituto de Investigaciones Biomédicas 'Alberto Sols'.

YA ESTA PATENTADO

En septiembre de 2014, Zapata y Gema Pérez, científica del mismo centro de investigación, ya registraron la patente del indol-3-carbinol como nuevo fármaco capaz de actuar frente a enfermedades como la LLC y el linfoma de Burkitt.

Una de las principales características que ofrece este compuesto es su acción contra las células cancerígenas en pacientes con distintas fases de la enfermedad y también en aquellos que presentan resistencias a los tratamientos.

Su interacción con la fludarabina reactiva y potencia su efecto en células de pacientes resistentes a este fármaco. Aunque por el momento esta tecnología no ha sido licitada por una empresa, su posible administración por vía oral y la existencia de estudios previos de toxicidad en humanos, que demuestran su alta tolerancia y baja toxicidad, podrían permitir una rápida aplicación clínica.