¿Por qué hay tantos terremotos en Granada? La explicación de la intensa actividad sísmica
La cuenca granadina es una de las zonas con mayor actividad sísmica de España
Granada ha vuelto a sentir con fuerza la actividad sísmica que caracteriza a buena parte de la provincia. El terremoto registrado esta madrugada, de magnitud 5, ha dado paso a alrededor de medio centenar de réplicas, según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) recogidos tras el seísmo.
El episodio comenzó a la 1:04 horas, con epicentro en Alhendín y a menos de un kilómetro de profundidad. Esa escasa profundidad ayuda a explicar por qué el movimiento se percibió de manera tan intensa en numerosas localidades y por qué muchos vecinos se despertaron y optaron por salir de sus casas.
Durante las horas posteriores, la red sísmica siguió registrando nuevos movimientos. La mayoría fueron de magnitud inferior a 2, aunque algunos alcanzaron valores de 3 y 3,3. Los temblores se repartieron por distintos puntos del área metropolitana de Granada, entre ellos Ogíjares, Gójar, Monachil, Dílar, La Zubia y Armilla, y también se detectaron movimientos en puntos de Málaga y Almería.
¿Por qué hay tantos terremotos en Granada?
La explicación se encuentra en la propia configuración geológica del sur de la Península. Granada está situada en el entorno de las cordilleras Béticas, una de las regiones con mayor actividad sísmica de España. Bajo esta zona se encuentra el límite entre las placas africana y euroasiática, que continúan acercándose entre sí a una velocidad de unos pocos milímetros al año.
Aunque ese desplazamiento resulta imperceptible para las personas, durante miles y millones de años genera una enorme deformación en la corteza terrestre. La presión no se reparte de manera uniforme: se concentra y se libera a través de diferentes sistemas de fallas.
En las Béticas centrales ocurre además una particularidad. Mientras el contexto general está marcado por la convergencia entre África y Eurasia, la zona de Granada presenta un régimen predominantemente extensivo. La deformación se acomoda mediante fallas normales asociadas a las cuencas intramontañosas.
La propia cuenca de Granada es, de hecho, la zona con mayor actividad sísmica del sector central de las Béticas. Los terremotos que se producen allí suelen ser superficiales y de magnitud baja o moderada, aunque ocasionalmente pueden alcanzar intensidades que hacen que sean ampliamente percibidos.
¿Cómo se produce un terremoto?
Las rocas de la corteza terrestre pueden deformarse durante un tiempo mientras acumulan tensión. Cuando esa tensión supera la resistencia de una falla, se produce un desplazamiento brusco.
Ese movimiento libera parte de la energía acumulada y genera ondas sísmicas que se propagan por el terreno. Eso es lo que percibimos como un terremoto. Después del movimiento principal pueden producirse réplicas, ya que el sistema de fallas continúa reajustándose.
La poca profundidad, clave para entender la intensidad del temblor
Uno de los elementos que explica que el terremoto de esta madrugada se haya sentido con fuerza es su profundidad. El epicentro se situó a menos de un kilómetro de la superficie, por lo que las ondas sísmicas tuvieron que recorrer muy poca distancia antes de alcanzar las localidades próximas.
Esto permite entender una diferencia fundamental: magnitud e intensidad no significan lo mismo. La magnitud cuantifica el tamaño del terremoto y se expresa mediante un único valor para el seísmo. La intensidad, en cambio, describe cómo se percibe y qué efectos provoca en un lugar concreto, por lo que puede variar de una localidad a otra.
Granada, acostumbrada a los movimientos sísmicos
El terremoto de esta madrugada no supone un fenómeno aislado. La provincia de Granada registra habitualmente pequeños movimientos y la cuenca granadina concentra una parte importante de la sismicidad de las Béticas centrales.
De hecho, el IGN considera las Béticas la región con mayor actividad sísmica de la península Ibérica, con numerosos terremotos superficiales de baja a moderada magnitud. La historia de Granada también recoge episodios de mayor relevancia, entre ellos el gran terremoto de Arenas del Rey de 1884.
La sucesión de temblores registrada tras el terremoto principal responde, por tanto, a un contexto geológico que lleva miles de años activo. Granada no está temblando por una causa excepcional: se encuentra sobre una de las zonas tectónicamente más dinámicas de España.
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