Materiales que 'cazan' bacterias, una nueva vía para reducir el uso de antibióticos
Investigadores del CSIC desarrollan superficies capaces de atrapar, repeler o eliminar bacterias para prevenir infecciones y combatir la resistencia a los antimicrobianos.
La lucha contra las bacterias resistentes a los antibióticos ha llevado a los investigadores a buscar nuevas estrategias. Una de ellas consiste en no esperar a que aparezca una infección para combatirla, sino en diseñar materiales capaces de dificultar o impedir que las bacterias se adhieran, sobrevivan y se multipliquen sobre ellos.
En esta línea trabaja el CSIC, que investiga diferentes materiales antimicrobianos para utilizar en hospitales, implantes médicos, industria alimentaria o incluso agricultura y ganadería. El objetivo es reducir la presencia de microorganismos y, al mismo tiempo, disminuir la necesidad de utilizar antibióticos, cuyo uso excesivo favorece la aparición de resistencias y está ya generando graves problemas par combatir enfermedades.
Uno de los proyectos más llamativos, en este sentido, es el desarrollo de materiales que 'cazan' bacterias. Investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Polímeros (ICTP-CSIC) han creado superficies con miles de microporos distribuidos como un panal. Esta estructura microscópica modifica la forma en que las bacterias interactúan con el material: las atrapa y dificulta su supervivencia, mientras permite que las células humanas crezcan con normalidad. Es decir, el material está diseñado para discriminar entre lo que interesa conservar y lo que se quiere eliminar, 'caza' las bacterias.
Los científicos también estudian cómo modificar químicamente estas superficies para hacer todavía más difícil que las bacterias se adhieran. Para ello utilizan, entre otras estrategias, compuestos fluorados y técnicas de impresión en dos y tres dimensiones que permiten crear estructuras microscópicas diseñadas específicamente para controlar a los microorganismos.
La investigación tiene especial importancia en el ámbito sanitario. Una de las principales dificultades de implantes, prótesis y catéteres es que las bacterias pueden pegarse a su superficie y formar biofilms, comunidades de microorganismos protegidas por una especie de capa que las hace mucho más difíciles de eliminar. Una vez formado ese biofilm, los antibióticos pueden tener grandes dificultades para actuar.
Por eso, impedir que las bacterias se adhieran desde el principio puede ser mucho más eficaz que intentar eliminarlas después. Otros grupos del CSIC están desarrollando superficies metálicas que reducen hasta un 95 % la presencia de bacterias, materiales que incorporan proteínas antimicrobianas humanas y compuestos que se activan con la luz para destruir microorganismos de forma localizada.
La idea supone un cambio de enfoque frente a las infecciones: no se trata solo de encontrar nuevos antibióticos, sino de fabricar superficies que ayuden a que las bacterias no tengan dónde instalarse. Si estas tecnologías consiguen trasladarse de los laboratorios a hospitales y otros entornos, podrían convertirse en una herramienta más para reducir las infecciones y contener el avance de las resistencias antimicrobianas.
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