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Se llama Shridhar Chillal, tiene 78 años y lleva 63 sin cortarse las uñas. Más que uñas ahora son garras y después de tanto tiempo se enrrollan. Ha entrado en el libro Guinnes de los Récords, y ha dicho que piensa donarlas tras su muerte para que se conserven.

Chillal ha concedido una entrevista a The Mirror en la que cuenta que desde joven tuvo problemas para casarse. Los padres de las chicas que conocía no las dejaban contrarer matrimonio porque decían que las estrangularía con esas uñas. 'Si alguna aceptaba luego me rechazaban por guarro'. Todo fue por un profesor que le llamó la atención de niño por comérselas.

Entonces se juró que jamás volvería a hacerlo.