El Papa ha destacado este miércoles el "esfuerzo y dedicación" de las entidades diocesanas de caridad y asistencia, que asegura que trabajan con la conciencia de que la persona está en el centro de atención de la Iglesia y de que la caridad es el mayor mandamiento social.
Lo ha dicho en su intervención en el encuentro con entidades de la caridad y asistencia diocesanas en la iglesia de Sant Agustí de Barcelona, en el Raval, ante unas 400 personas, a las que ha animado a ser "testimonios creíbles de la esperanza cristiana".
El Papa ha respondido en su discurso a las dudas de Renzo, de 6 años, que le ha leído una carta en la que ha preguntado al Pontífice si le gusta el fútbol; si de pequeño quería ser Papa y por las preocupación de sus padres por dificultades económicas."¿Por qué hay gente que le pasa cosas malas y a otros no? ¿Por qué hay tantas personas que viven en la calle? Nadie los ve, nadie los ayuda.¿Cómo podemos ayudar? ¿Dios quiere que haya pobres y ricos? ¿Por qué hay tantos abuelos solos? ¿Hay que perdonar siempre?", ha preguntado el pequeño.
El Papa ha asegurado que cada comunidad eclesial diocesana está llamada a acercarse a las "heridas y necesidades" de los más pequeños y vulnerables según sus propias posibilidades y capacidades, con discreción, delicadeza y perseverancia. León XVI ha añadido que la caridad evangélica da forma e identidad a la vida personal y comunitaria de todo cristiano, sobre todo en los tiempos actuales, "en los que parece haberse perdido el sentido de la dignidad sagrada del ser humano".
En respuesta a Renzo, el Pontífice también ha señalado la importancia de los abuelos en las familias y su papel cuidando a los nietos cuando los padres van a trabajar: "Con ayuda y con dedicación, ayudan a los niños a conocer el amor a Dios y al prójimo". Ha llamado a corresponder al amor de los abuelos con más amor y acompañarles en la vejez igual que ellos cuidaron en su momento de los demás, y ha pedido no normalizar "la soledad y el abandono" en la vida de los mayores. "Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos; y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos. Si no queremos la soledad para nosotros, tampoco debemos permitirla a los demás", ha dicho.
Sobre si de pequeño quería ser Papa, ha dicho que no: "No quería ser Papa ni de joven ni de viejo, pero cuando el Señor llama...", ha ironizado. Ha añadido que con el tiempo fue descubriendo que Jesús le llamaba a ser sacerdote y que ese camino "pasaba por la orden de San Agustín", y que cree que es más importante preguntarse si se quiere ser amigo de Jesús que plantearse cualquier otra cosa.