Incendio de Bejís | EFE
(Actualizado

La Fiscalía está pendiente de la evolución de los incendios forestales, calcula que hasta el 15 de agosto se han quemado más de 177.000 hectáreas en los grandes fuegos (los que afectan a más de 300 hectáreas) y considera que la mayoría de ellos se han producido por negligencia o por una razón intencional.

En un comunicado, la Fiscalía General del Estado y su Unidad de Medio Ambiente y Urbanismo aseguran que siguen muy pendientes de la evolución de los incendios forestales y recuerdan la importancia de disponer de planes de prevención.

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La unidad que dirige el fiscal de sala coordinador en esta materia, Antonio Vercher, ha recopilado los últimos datos sobre grandes incendios forestales facilitados por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil hasta el 15 de agosto.

Así, indica la Fiscalía que en España se han visto afectadas 177.309 hectáreas aproximadamente (según el seguimiento de grandes incendios de más de 300 hectáreas), especialmente en las provincias de Zamora, Lugo, Ourense y Zaragoza.

"Detrás de la mayoría de ellos está presuntamente la interacción humana con el bosque, sea por una razón intencional o por comportamientos negligentes como el uso de máquina, determinadas herramientas o colillas", añade.

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Ante las previsiones de altas temperaturas y menor volumen de precipitaciones, Vercher envió en mayo un oficio a los fiscales delegados "instando a reforzar la vigilancia respecto a los planes de defensa de incendios, obligatorios para los consistorios que tengan superficies forestales en sus términos municipales", añade la nota.

En el documento enviado a las secciones de Medio Ambiente también pedía a los fiscales realizar controles, a través de las fuerzas y cuerpos de seguridad y agentes competentes, en vertederos, líneas eléctricas, líneas de ferrocarril, zonas recreativas, e incluso campamentos infantiles y juveniles situados en terrenos forestales que impliquen riesgo de incendio.

Y se pedía que se comunicara a los titulares –públicos o privados- de estas actividades que deben adoptar las medidas procedentes para evitar incendios en estas zonas.

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Vercher señala la importancia de "una correcta valoración de las consecuencias en los acuíferos y aguas subterráneas, ya que los incendios tienden a reducir la cantidad de agua que se infiltra en el subsuelo, sin olvidar que se degrada su calidad por la contaminación existente en el bosque que se libera a las escorrentías que arrastra la lluvia, proceso que tiene lugar como consecuencia del incendio, de las llamas".

Y recuerda que los incendios forestales provocan considerables alteraciones en el medio físico, "materializadas en impactos negativos sobre la flora y la fauna", por lo que "es indispensable extremar las precauciones para cuidar y preservar nuestros bosques", concluye.