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Jóvenes de 60 países, la mayoría de Australia, Japón y Gran Bretaña, además de España, con edades entre 18 y 30 años, participarán el próximo 28 de agosto en la fiesta de la Tomatina de Buñol (Valencia), a la que este año solo accederán los que hayan abonado 10 euros y los vecinos de la localidad.

El Ayuntamiento de Buñol ha invertido alrededor de 140.000 euros en la seguridad de la fiesta, en la que 20.000 personas se lanzan durante una hora 130.000 kilos de tomates.

El dispositivo de seguridad cuenta con más de 400 agentes de Protección Civil, Policía Local, Guardia Civil y seguridad privada, y un plan de emergencia que incluye un hospital de campaña y dos helicópteros.

Aunque este año se ha reducido a 20.000 los participantes en la fiesta, en una zona acotada a la que deberán acceder con una pulsera facilitada por la organización, el Consistorio calcula que hasta el municipio se desplazarán otras 10.000 personas sin entrada y con los que se tendrá "tolerancia cero".

El teniente de alcalde y concejal responsable de las fiestas de Buñol, Rafael Pérez, ha manifestado hoy en una rueda de prensa en Valencia que la fiesta tendrá este año "mayor seguridad y más calidad".

Pérez ha invitado a los asistentes a "divertirse y desinhibirse pero con mucho respeto", y ha explicado que han puesto en marcha una campaña especial, con la colocación de carteles durante todo el recorrido de la Tomatina, "en torno al respeto a la mujer y contra la xenofobia y la homofobia".

La organización puso a la venta 15.000 entradas de diez euros -9.800 de ellas a través de 20 agencias y turoperadores y el resto de libre disposición- que han sido vendidas por todo el mundo, la mayoría en Australia, de donde procede el 19,19 % de los participantes; Japón, con el 17,94 % de entradas vendidas; o Gran Bretaña, de donde llegará el 11,20 % de asistentes.

El 7,83 por ciento de la entradas han sido vendidas a españoles y el 7,46 % a estadounidenses, mientras que en la India, Nueva Zelanda o Canadá se han adquirido un 4 %, y se ha vendido una entrada en países como Bolivia, Argelia, Cuba, Islas Fiji o Islas Vírgenes.

Un 60 por ciento de los asistentes a la Tomatina tiene entre 18 y 30 años, y la persona de mayor edad que ha adquirido una entrada tiene 82 años.

De las 5.000 entradas gratuitas reservadas para los vecinos de Buñol, con el objetivo de la fiesta "vuelva de nuevo al pueblo", ya se han retirado alrededor de 1.900.

El alcalde de Buñol, Joaquín Masmano, ha destacado que frente a la "fiesta de masas" en la que se estaba convirtiendo la Tomatina en los últimos años, algo que era "muy temerario", este año se ha decidido acotar el aforo por motivos de seguridad.

Masmano ha explicado que también se han decidido a vender entradas, una decisión "que nadie se atrevía a adoptar", para "mantener el nivel de credibilidad" de la fiesta, ya que había gente que se desplazaba miles de kilómetros hasta Buñol "y luego no podía tocar ni un solo tomate".

El ayuntamiento espera superar los 300.000 euros de impacto económico que supuso para la población la Tomatina del pasado año, ya que el hecho de tener que pagar una entrada para participar "cambia el nivel" de los participantes.

A la zona acotada para la Tomatina, en la que cabrán de 4 a 5 personas por metro cuadrado, no se permitirá el acceso de bebidas ni a aquellas personas que tengan evidentes síntomas de ir bebidos o de haber consumido sustancias estupefacientes.