Investigadores españoles han descubierto un mecanismo por el que las células tumorales consiguen alterar el cerebro para lograr establecerse y diseminar el cáncer haciendo así metástasis, y han comprobado además que un fármaco que ya se está utilizando para otras indicaciones como el asma podría ser útil para frenar ese proceso.
Lo ha logrado un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) dirigido por el científico Manuel Valiente y con Laura Álvaro-Espinosa como primera autora del trabajo, que se ha publicado en la revista Cancer Research, ha informado el CNIO en una nota de prensa, en la que subrayan que los investigadores aspiran a iniciar a medio plazo un ensayo clínico para probar los resultados.
Normalmente, cuando las células cancerígenas llegan al cerebro no tienen casi herramientas para sobrevivir y la mayoría son eliminadas, pero algunas sí consiguen alterar el cerebro y "secuestrar" a las células que deberían encargarse de defenderlo (los llamados macrófagos y microglía), y en lugar de combatir el tumor esas defensas son reprogramadas y trabajan a favor del cáncer.
Las células del tumor producen una proteína (llamada MIF) que funciona como una llave maestra; esa llave se introduce en una "cerradura" (una estructura molecular llamada CD74) que está en la superficie de las células defensivas, provocando que cambien su comportamiento y se vuelvan aliadas del tumor.
Tratar el cáncer con un fármaco para el asma
Pero los investigadores han descubierto que existe ya un fármaco (ibudilast) que está aprobado y siendo utilizado en otros países para tratar el asma, que es capaz de bloquear la unión entre la llave y la cerradura, y al administrarlo en modelos animales los investigadores han descubierto que logró frenar la metástasis cerebral.
El CNIO ha valorado la importancia del descubrimiento, ya que aproximadamente un 30% de los pacientes de cáncer (especialmente los de mama, pulmón, piel, colon y recto) acaban desarrollando metástasis en el cerebro, y actualmente es una necesidad médica no cubierta porque no hay tratamientos específicos, más allá de la radioterapia y la cirugía.
Los científicos han observado además que este mismo mecanismo (la alteración de las células CD74) también está presente en enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer o la esclerosis múltiple, por lo que este descubrimiento podría abrir las puertas para tratar también estas patologías en el futuro.