Ola de calor en Madrid | REDACCIÓN
(Actualizado

La temperatura media en España a unos 1.500 metros de altitud llegó a 22,87 grados hace aproximadamente un mes y coincidiendo con la segunda ola de calor del verano, lo que supone el valor más alto jamás registrado desde al menos 1940.

"Las masas de aire sobre nuestro entorno geográfico llevan desde mediados de mayo con temperaturas muy superiores a lo normal. El 5 de julio alcanzaron su mayor valor desde, al menos, 1940", según apunta la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en las redes sociales.

Meteorología precisa que esa jornada hubo 22,87 grados de media a unos 1.500 metros de altitud en España y "con poca influencia de factores locales".

Entonces, muchos lugares de España estaban bajo la segunda ola de calor del verano, que abarcó del 5 al 9 de julio. Los datos de la Aemet, recogidos por Servimedia, indican que ese episodio llevó más de 40 grados a 38 provincias y cinco récords históricos de temperaturas máximas, dos de ellos centenarios en Barcelona.

Además, hubo una noche infernal -cuando la temperatura no baja de 30 grados- en Gran Canaria, noches tórridas -más de 25 grados- en 18 provincias y noches tropicales -por encima de 20 grados- en un 39% de las estaciones de la Aemet.

ANTERIOR RÉCORD

El anterior récord de día más caluroso nunca registrado desde 1940 fue el 11 de agosto de 2025, cuando los termómetros marcaron un promedio de 22,33 grados.

Entonces, amplias zonas de la España peninsular y Baleares estaban bajo una relevante ola de calor tanto por intensidad, extensión y duración como por sus consecuencias.

Se trató de la segunda ola de calor más intensa desde que hay registros (solo por detrás de la de julio de 2022), la segunda más extensa (43 provincias afectadas) y la cuarta más prolongada (16 días, del 3 al 18 de agosto).

En el transcurso de esta ola de calor se desató una oleada de incendios forestales que quemaron más de 300.000 hectáreas, con numerosos grandes incendios simultáneos y activos a la vez, lo que sometió a una fuerte presión a los dispositivos de extinción. Las comunidades autónomas más afectadas fueron Galicia, Castilla y León y Extremadura, que concentraron entonces del 97% de la superficie afectada.