Al menos 77 personas han sido detenidas en España, en una operación internacional que ha desarticulado una de las mayores redes de tráfico de migrantes, drogas y armas por el Mediterráneo.
Los agentes han realizado 17 registros en las provincias de Alicante, Almería, Cartagena y Murcia, y han intervenido 18 narcolanchas, valoradas en más de cinco millones de euros, usadas para transportar drogas, especialmente sintéticas, desde Europa hasta la costa de Argelia y, en el viaje de regreso, introducir migrantes de forma irregular en las costas españolas.
Durante el operativo, la red funcionaba como una auténtica empresa logística de transporte marítimo clandestino entre Europa y Argelia, prestando también servicios a otros grupos de delincuencia organizada.
La investigación, iniciada en 2023 y no vinculada a la reciente crisis migratoria en Ceuta, ha documentado 64 travesías en las que la red habría introducido en España a más de 2.000 migrantes, a los que cobraba hasta 12.000 euros a cada uno. Se usaban embarcaciones de hasta 4 motores y 14 metros de longitud.
77 personas detenidas
De los 77 sospechosos detenidos en España, 27 han ingresado en prisión preventiva, por delitos de organización criminal, tráfico de seres humanos, de drogas, armas, municiones y explosivos, contrabando, blanqueo de capitales, robos con fuerza, amenazas, extorsión, detención ilegal y almacenamiento y transporte ilícito de combustible, entre otros.
También hay un detenido en Argelia, país que ha colaborado en el operativo, junto a Francia, Portugal y Polonia, coordinados por Europol.
La red había diversificado su actividad mediante un sistema de doble flujo: en los trayectos de ida transportaba desde drogas sintéticas -principalmente MDMA- hasta armas y explosivos con destino a Argelia, mientras que en el viaje de vuelta aprovechaba las mismas embarcaciones para trasladar migrantes hasta las costas de Almería, Murcia, Cartagena, Alicante e Ibiza.
También obtenía ingresos mediante el denominado 'petaqueo', el abastecimiento de combustible a embarcaciones rápidas usadas por otras redes, lo cual es esencial para mantener operativas las rutas del narcotráfico y del tráfico de personas en el Mediterráneo.
Amenazas y secuestros
Imponía un sistema de control interno estricto basado en amenazas, secuestros, agresiones y represalias tanto contra sus propios miembros como contra los migrantes, aunque también usaban violencia contra los agentes para proteger las lanchas.
La red tenía bases operativas en Andalucía, la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana y Baleares, además de ramificaciones en Francia, Portugal, Italia y Polonia, y mantenía conexiones con organizaciones criminales como la denominada Mocro Mafia (Países Bajos y Bélgica) y el Milieu marsellés, de las que, según la investigación, recibían directrices y apoyo.
Durante los registros, los agentes intervinieron 15.000 pastillas de MDMA, 61 kilos de hachís, medio kilo de cocaína, metanfetamina, un revólver, munición, cuatro vehículos, 725 litros de gasolina, teléfonos satelitales, dispositivos GPS, antenas satelitales, equipos de comunicación cifrada y más de 26.000 euros en efectivo.