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El delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, ha pedido "no especular demasiado" y "esperar a ver qué pasa" con el caso de Asunta, la niña que apareció muerta en una pista forestal de Teo (A Coruña), y cuyos padres han ingresado en prisión acusados de homicidio, una imputación que podría ser modificada por la de asesinato según los hallazgos que revelen los resultados de toxicología.

En una entrevista concedida a la Cadena SER, que recoge Europa Press, ha valorado que los agentes "tienen un muy buen olfato" y "desde el primer momento les parecieron un poco incoherentes las versiones que escuchaban de los padres", por ello ha pedido "dejarlos trabajar".

Asimismo, ha asegurado que la Delegación "no tiene más información" del caso debido al secreto de sumario decretado, y se procura, a través de la Guardia Civil, "asistir al juez en todo lo que pide".

En este sentido, ha llamado a esperar a las pruebas que "se están practicando en laboratorios" para aportar luz sobre el caso, que aguarda "se resuelvan los más rápido posible".

UNA SEMANA DEL CRIMEN

Al respecto, ha remarcado que "los casos de este tipo, sobre todo si involucran a niños, son especialmente difíciles", de forma que emplaza a "no especular demasiado".

La madrugada del pasado domingo dos viandantes se encontraron el cadáver de Asunta Basterra Porto, de 12 años y de origen chino, en una pista forestal de Teo, una localidad cercana a Santiago de Compostela, y una semana después el móvil del crimen sigue siendo una incógnita en la investigación.

Los padres de Asunta, la abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra, fueron detenidos y enviados a prisión comunicada y sin fianza por un supuesto delito de homicidio, pocos días después de denunciar a la Policía la desaparición de la niña, en torno a las diez de la noche del pasado sábado, unas tres horas antes de que fuera localizado el cuerpo de la menor.

Asunta era hija única y residía en Compostela con su familia, que la adoptó cuando apenas tenía un año. Mantenía un blog, en inglés, en el que trataba de descubrir los enigmas de varios parques de la capital gallega, y era una destacada estudiante, de carácter vital y alegre, que recibía clases de música y ballet.

El crimen ha conmocionado a sus compañeros del Instituto Rosalía de Castro y también a la sociedad compostelana, que ha vivido con asombro y abatimiento el desarrollo de la investigación y que incluso, desde su entorno familiar, todavía no se explican lo ocurrido.

El delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, es partidario de "estar a la espera de lo que pasa y no especular demasiado" sobre este caso cuya investigación, a cargo del magistrado titular del juzgado de instrucción número dos de Santiago, José Antonio Vázquez Taín, mantiene abiertas todas las vías sobre el móvil del crimen.

La pequeña Asunta, que mañana habría cumplido 13 años, falleció, según los análisis toxicológicos, tras ser sedada con un medicamento y posteriormente asfixiada.

El pasado viernes decretó el ingreso en la cárcel de Teixeiro de sus padres, a quienes desde el primer momento se les ha aplicado el protocolo de prevención de suicidios, y que en sus declaraciones ante el magistrado dijeron no ser autores de su muerte violenta y presentaron coincidencias en sus relatos.

Ese día, tanto el letrado de Rosario Porto como de Alfonso Basterra renunciaron a defenderlos, días después de que la periodista Tareixa Navaza, que había ejercido de portavoz de la familia, declinara seguir siéndolo tras la detención de la madre al considerar que desde ese momento debían hablar los abogados.

A ambos, tanto a Porto como a Basterra, se les imputa un delito de homicidio y posible asesinato a la espera de los resultados de toxicología. En el auto del magistrado Vázquez Taín se resalta la importancia de estos análisis en la calificación del delito, en aras de comprobar si llevaban tiempo suministrando pastillas a la niña, lo que implicaría premeditación y, en consecuencia, un delito de asesinato.

Ramón García, abogado de la escuela de música Play, donde estaba matriculada Asunta, relató al instructor un incidente ocurrido el 23 de julio por si fuese relevante, acerca de que ese día el padre de la niña la dejó en el centro y contó al profesorado que estaba recibiendo un "fuerte" tratamiento médico que la dejaba aturdida.

Efectivamente las profesoras notaron un "pequeño mareo" en la pequeña, hecho que comentaron al padre cuando regresó a recogerla al término de su clase, de la que no se ausentó, como tampoco hizo al día siguiente en que volvió al aula sin presentar la sintomatología.

Además, la Guardia Civil, apoyada en incoherencias testimoniales y en las grabaciones de las cámaras de seguridad, imputó por presunto homicidio a Rosario Porto tras la ceremonia de cremación de su hija por las "incongruencias", "ambigüedades" y "versiones contradictorias" que se reflejan en la denuncia efectuada por la desaparición de la menor el sábado.

También fue determinante el hecho de que una de las cámaras próximas al domicilio de Rosario Porto en la capital gallega grabase a la madre y a la niña en el interior de un coche a una hora en la que según la versión de la detenida la cría ya habría sido dada por ausente.

En el informe elaborado por la policía tras la primera declaración en comisaría de los padres de la menor, cuyas propiedades fueron registradas por los agentes, Porto declaró que mantenía una "excelente" relación con la niña y que "nunca han tenido (los padres) ningún problema" ella.

Antes de su ingreso en prisión, comunicada y sin fianza, los padres de la pequeña respondieron ante el juez de cuestiones como la cronología exacta de los movimientos de cada uno, las evidencias recogidas -como la cuerda que apareció al lado del cadáver-, su situación económica y la relación que mantenían Alfonso y Rosario tanto con su hija como entre ellos después de su separación.

Los abuelos de Asunta, muy conocidos en Santiago y fallecidos con menos de un año de diferencia, dejaron a su muerte un importante patrimonio, que podría haber beneficiado a la niña, y según el entorno familiar de la madre las motivaciones económicas podrían haber sido la causa del crimen.

Fuentes de la investigación han señalado sobre la cuerda encontrada en la pista junto a la niña, que se va a analizar con minuciosidad la composición de la fibra tanto de ésta como de la hallada en la casa de Teo, propiedad de la familia, para comprobar si son efectivamente de la misma bovina.

Por ahora no hay fecha para que los padres de la niña vuelvan a declarar ante el juzgado. Fuentes de la investigación han señalado a Efe que se está llevando el caso "paso a paso" y que se sigue la instrucción, aunque "lo más urgente" está ya practicado y, si en algún momento de las diligencias se considera necesario tomarles nuevamente declaración, así se haría.