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El número de llamadas recibidas el pasado curso por el Defensor del Profesor ascendieron a 2.671, lo que supone un descenso del 20 por ciento respecto al anterior, cuando llamaron para pedir ayuda y asesoramiento 3.345 docentes, pero ha aumentado la gravedad de los casos.

Son datos del informe 2014-2015 del Defensor del Profesor, del sindicato independiente del profesorado de la enseñanza pública ANPE, un servicio con el que contactaron desde su puesta en marcha en 2005 un total de 23.328 docentes.

El presidente nacional de ANPE, Nicolás Fernández, ha destacado la preocupación de los conflictos con los padres, los equipos directivos y la administración, que han crecido, y también las faltas de respeto de los alumnos, que han aumentado un 8 %.

"Hay menos llamadas pero los casos denunciados tienen un tinte de mayor gravedad", ha asegurado Fernández, que ha achacado a los "recortes" parte de estos datos, aunque ha valorado las distintas leyes aprobadas de autoridad del docente o las normas de convivencia anunciadas o puestas en marcha en algunos casos.

El mayor número de las llamadas atendidas en todas las comunidades corresponden al profesorado de Primaria (39 %), seguido por un 38 % en Secundaria; 9 % en Infantil y el 5 % de FP Básica.

Entre los conflictos relacionados con los alumnos, el estudio concreta que un 35 % de las llamadas estaban relacionadas con las faltas de respeto (un 8 % más que el curso anterior); un 27 % por problemas para dar clase (4 % más); 16 % (igual que el curso anterior) por acoso y amenazas de los estudiantes; y un 9 % por grabaciones, fotos e internet (2 % más).

CIBERACOSO

El ciberacoso, con grabaciones que se manipulan, existe entre alumno-alumno, alumno-profesor, padre-profesor. Ha denunciado Crisálida Rodríguez, una de las coordinadoras del Defensor del Profesor y que ha afirmado sentir "impotencia" ante muchas llamadas de profesores por el tema de las nuevas tecnologías.

"Hay un antes y un después por el famoso whatsapp", ha enfatizado Rodríguez.

El presidente de ANPE-Madrid, Francisco Melcón, ha pedido "tolerancia cero" para la violencia escolar y poner "coto" a la indisciplina.

Para ello ha propuesto trabajar en la prevención, que se evalúen de alguna forma las conductas entre alumnos o los riesgos psicosociales de los profesores (posibilidad de sufrir estrés, violencia psicológica y el llamado síndrome del "profesor quemado").

Entre los problemas relacionados con los padres, se ha mantenido de forma similar al anterior curso el porcentaje de las llamadas de profesores por acoso y amenazas (28 %), acusaciones carentes de fundamento (25 %) y denuncias (20 %), aunque han subido las agresiones físicas (3 % frente al 1 % del curso 2013-14).

Los conflictos con la administración han subido un 7 % (el 19 % de las llamadas fueron por este tema) y un 5 % con los equipos directivos (23 % de las llamadas).

Pero el dato de conflictos entre compañeros (desde enfrentamientos a la apertura de expediente disciplinario) ha bajado al 9 % frente al 11 % de los cursos 2013-14 y 2012-13.

Los profesores que han sufrido ansiedad en el curso 2014-15 ha subido al 61 % (en los dos cursos anteriores ese dato fue del 57 y 50 %); mientras que los que han tenido depresión han bajado (15 % frente al 17 y 16 % anteriores).

No obstante, las bajas laborales de docentes por el estado anímico provocado por un conflicto en su trabajo ascendieron al 12 % el pasado curso frente al 10 % de los dos cursos anteriores.

Rodríguez ha resaltado que muchas veces los padres no escuchan la versión del docente en un conflicto y que el pasado curso 75 profesores fueron agredidos por familias de alumnos.

ANPE ha destacado que hay muchos profesores que no llaman a este "teléfono de la esperanza" del docente y se "allanan a situaciones tóxicas".

Es el llamado "profesor plastelina", que no quiere líos o enfrentamientos y no cuestiona lo que dicen los alumnos ni los padres ni los directores; pero las "actitudes chulescas" minan la confianza del profesor en su día a día, ha argumentado este sindicato.