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En El Molar todo el pueblo ha salido a la calle para crear un gigantesco Belén viviente. La decoración está tan cuidada que parece que realmente se está en la pequeña población hebrea hace 2.000 años. Hay cinco decorados diferentes y, a pesar del frío, los habitantes de este pueblo aguantan un fin de semana entero para rememorar el nacimento de Dios.