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El candidato de CiU a la presidencia de la Generalitat, Artur Mas, ha propuesto hoy iniciar una "transición" política en Cataluña hacia la aplicación plena del derecho a decidir de los catalanes, que pasaría en primer lugar por formar un frente común en defensa de un pacto fiscal similar al concierto económico.

En su discurso como candidato a la investidura como presidente, de una hora y cuarto, Mas ha afirmado que los recortes al Estatut dictados por el Tribunal Constitucional (TC) demuestran que el pacto constitucional entre Cataluña y el Estado español "no da más de sí", por lo que a Cataluña no le queda más remedio que forjarse "un nuevo camino" a fin de poder defender "su autogobierno y sus libertades".

Tras ver cómo el TC "cortaba de raíz" el intento de evolucionar hacia un Estado plurinacional, Cataluña debe entender que "España quiere seguir siendo una sola nación con un solo Estado", y España "ha de entender que Cataluña y el pueblo catalán no desfallecerán".

"Igual que España hizo su transición democrática al acabar la dictadura franquista, Cataluña debe iniciar su transición nacional. Hablo de transición, no de revolución. Y como toda transición hay que hacerla de manera democrática, pacífica y a base de grandes consensos interiores", ha señalado.

Este "nuevo camino" que vislumbra Mas se basa en la aplicación del "derecho a decidir" de la nación catalana, que ha definido como "el ejercicio de la democracia en estado puro": "¿A qué demócrata le da miedo esto?", se ha preguntado el aspirante a convertirse en el presidente número 129 de la Generalitat.

Sin mencionarlo abiertamente, Mas ha dado a entender que no está pensando en convocar un referéndum de autodeterminación, porque hay que aplicar antes el derecho a decidir en temas que reúnan "mayorías amplias cualificadas o reforzadas", evitando "dividir la sociedad catalana en dos mitades, con riesgo de fractura social nacional".

Para evitar llevar al país a la "frustración" con objetivos no alcanzables por ahora, Mas ha planteado, como primera estación de esta "transición nacional", la apuesta por un pacto fiscal en la línea del concierto económico vasco o el convenio navarro, anhelo que "genera grandes consensos en la sociedad catalana".

Unos consensos que Mas se propone extender al resto de fuerzas políticas con representación parlamentaria, a las que ha planteado aprovechar 2011 para configurar un frente "cuanto más amplio mejor".

Los contactos, según Mas, deberán producirse "de manera discreta" y sin "reproducir la discusión fatigante del Estatut", porque "la ciudadanía no entendería que éste fuese el único tema de debate prioritario en este Parlamento".

Tras las elecciones generales de 2012, en el momento de formar el nuevo Gobierno español, Cataluña pondrá sobre la mesa la demanda de pacto fiscal y condicionará la "estabilidad y gobernabilidad" en Madrid a la consecución de este objetivo, según su hoja de ruta.

Mas es consciente de que el reto de una nueva financiación para Cataluña no puede afrontarlo el Govern "en solitario", sino que ha de sumar el apoyo de oposición, agentes sociales y sociedad civil.

"La fuerza de la unidad es nuestro principal activo ante una demanda que sabemos justa y necesaria. Estamos abiertos a acordar con ustedes la mejor manera de forjar un acuerdo interno en Cataluña de amplia base para plantear con toda la fuerza la demanda del pacto fiscal", ha recalcado Mas dirigiéndose a los 135 diputados.

En la parte final de su intervención, Mas ha dicho sentirse "heredero" de todos los presidentes catalanes, puesto que forman parte de la "línea roja" del catalanismo.

Mas los ha citado uno a uno: Enric Prat de la Riba, Francesc Macià, Lluís Companys, Josep Tarradellas, Jordi Pujol, Pasqual Maragall y José Montilla ("ejemplifica el éxito del modelo catalán de integración").

El líder de CiU, que ha recordado que la "nación catalana ha sobrevivido a diversos intentos de aniquilación", se ha comprometido a adaptar el catalanismo "con espíritu crítico".

Como colofón, ha dado la vuelta al eslogan que llevó a Montilla al Govern ("hechos, no palabras") y ha concluido: "Nosotros queremos ser un Govern de palabras, de hechos y de palabra, un Govern que se explica, que toma decisiones y que cumple".