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La defensora del pueblo, Soledad Becerril, se ha despedido hoy de su cargo, que formalmente dejará el 21 de julio, porque según ha explicado "cinco años son un tiempo suficiente para llevar a efecto esa labor" con entrega, dedicación y voluntad de servicio. "Acaba aquí mi tiempo como defensora", ha dicho Becerril, quien ha explicado que ni ha tenido, ni tiene intención de presentarse "a un nuevo mandato".

La defensora ha destacado su objetivo de "abrir la institución hacia el mayor número de ciudadanos". "Me he esforzado en facilitar la comunicación, en abrir las puertas del Defensor de par en par y efectuar las recomendaciones oportunas ante las administraciones", ha asegurado.

Tras un breve repaso a las cifras de presupuestos, número de quejas y los informes realizados durante su etapa al frente de la institución, Becerril ha agradecido a la vicepresidenta del Gobierno y a los grupos popular y socialista, que la propusieron como candidata a defensora, y ha dicho que ha ejercido esta función "con total independencia, solo condicionada por su propia capacidad".

Su deseo es que en "poco tiempo" se amplíen las recomendaciones aceptadas del 82 por ciento en la actualidad al 92 % y que "se reduzca aún más" el tiempo de respuesta a los ciudadanos, que ha pasado de los 62 días de 2013 a 30. "Detrás de cada queja hay un ciudadano que necesita ayuda y comprensión", ha destacado.

Para la defensora, la institución está bien "diseñada, conformada y constituida" de acuerdo con la ley que regula sus competencias. "Creo que lo que tiene la institución es autoridad moral, para defender los derechos y libertades de los ciudadanos y servir de control a las administraciones para que siempre se atengan a esos derechos", ha señalado.

En este sentido, ha elogiado la institución de 34 años, que ha servido de modelo para otros países, porque completa el sistema democrático y de la que los españoles -ha opinado- pueden sentirse orgullosos. "El trabajo de la defensora no termina nunca en una democracia porque siempre tiene algo de imperfección", ha respondido Becerril, al ser preguntada por si se ha sentido decepcionada por no haber realizado algún objetivo.

Una de las asignaturas pendientes es el "cumplimiento" por parte del Gobierno del acuerdo de acoger a más de 17.000 refugiados antes de próximo mes de septiembre, tal y como se comprometió con la UE. Del trabajo realizado ha resaltado las actuaciones relacionadas con la vivienda y los desahucios, el reconocimiento y ayudas a las víctimas del terrorismo, la trata de seres humanos, la gratuidad de libros de texto y de los comedores escolares y la pobreza energética, entre otras.

Becerril ha recordado que el Defensor cesa a los cinco años de su nombramiento y que el adjunto primero, Francisco Fernández Marugán, asumirá las funciones "hasta que las Cortes elijan a un o a una defensora". Ha precisado que este nombramiento se hará efectivo cuando haya una resolución del Congreso y del Senado por 210 votos a favor del candidato.

"Ha sido un gran honor haber intentado cumplir con el mandato de la Constitución de defender los derechos y libertades de los ciudadanos y evitar malos tratos degradantes en centros de privación de libertad, además de haber asumido la competencia otorgada por la ONU como alto comisionado de los derechos humanos", ha dicho. Becerril ha concluido con palabras de gratitud y agradecimiento: "Si hay alguna persona que no puede quejarse es la defensora del pueblo".