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El PSC elegirá mañana a su líder en unas reñidas primarias entre el actual primer secretario del partido, Miquel Iceta, y su número dos, la alcaldesa Núria Parlon, y cuyo desenlace no solo marcará el rumbo próximo de los socialistas catalanes, sino su relación con un PSOE en plena crisis interna.

Un total de 17.935 militantes del PSC y de la Juventud Socialista de Cataluña (JSC) están llamados a votar mañana en los 135 puntos de votación habilitados en toda Cataluña, aunque 698 personas han solicitado votar telemáticamente y ya han podido empezar a hacerlo desde las 16.00 horas de hoy.

La incertidumbre sobre el resultado final es absoluta, pues ambos aspirantes son dirigentes de peso y cuentan con numerosos apoyos internos, equilibrio que incluso se plasmó en los avales para optar a las primarias, cuando ambos empataron exactamente a 3.717 avales validados por cabeza, cuatro veces más de lo que era requerido.

Iceta (56 años) esgrime como virtud su experiencia tras décadas de trayectoria política. Tomó las riendas del PSC hace dos años cuando en pleno incendio tras la dimisión de Pere Navarro nadie se atrevió a hacerlo, y en este tiempo ha conseguido pacificar el PSC y estabilizar la caída de votos, además de dar un rostro más amable y recuperar el autoestima de un partido que estaba alicaído.

Hombre influyente en Ferraz, donde fue uno de los ideólogos de la reforma federal y ha sido uno de los barones más leales a Pedro Sánchez, cuenta con respaldo de nombres como el expresident José Montilla, Josep Borrell, Jordi Hereu, Manuela de Madre o alcaldes como Àngel Ros (Lleida) y Josep Fèlix Ballesteros (Tarragona).

En contraste, Núria Parlon (42 años) ondea la bandera de la renovación. La prometedora alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet -donde gobierna con mayoría absoluta- y viceprimera secretaria del PSC ha dado por fin el paso definitivo para optar a pilotar el partido, algo que en 2014 rehusó hacer en el último minuto cuando ya tenía el consenso de cúpula y críticos para relevar a Navarro.

Ha sido en muchos momentos la voz incómoda y discordante del socialismo, como cuando defendía el derecho a decidir o criticó el pacto PSOE-C's. Con amplio apoyo de la poderosa federación del Baix Llobregat, lidera una generación de jóvenes alcaldes y dirigentes locales que buscan dar un salto adelante y modernizar el PSC.

Quizás a simple vista las diferencias ideológica entre ambos no resultan evidentes, pero en estas primarias se contraponen dos visiones distintas de cuál debe ser la orientación del partido tanto en los próximos meses de la política catalana como en la tensionada relación federal con el PSOE y la formación del nuevo Gobierno.

Así, en el ámbito catalán, Iceta enarbola el perfil pactista del PSC y el suyo propio en busca de atraer el voto catalanista moderado en pleno choque de trenes entre Generalitat y Estado; Parlon, en cambio, reivindica un golpe de timón a la izquierda para recuperar terreno a los 'comunes' y conectar con los nuevos flujos sociales.

Pese a que comparten totalmente la bandera de la reforma federal como solución al conflicto territorial, así como el reconocimiento de Cataluña como nación, los dos difieren en la llamada "vía canadiense" que la dirección comandada por Iceta propuso como "plan B" en caso de que la reforma constitucional fuera rechazada por los catalanes, un escenario de fracaso que Parlon ve innecesario plantear ahora.

Pero estas primarias también tendrán su reflejo en Madrid, pues gane quien gane, los dos aspirantes coinciden plenamente en que el PSC debe mantener su negativa a investir a Mariano Rajoy, aunque sea a costa de romper la disciplina de voto en el Congreso.

De hecho, Iceta ha enviado hoy una carta a la militancia pidiendo el voto para las primarias y dejando claro que "haga lo que haga el PSOE", el PSC se mantendrá en el 'no' a Rajoy, ya que con una abstención, ha advertido, se correría el riesgo de pasar del "sorpasso" a un "repaso" de Podemos.

Y Parlon ha hecho un llamamiento al PSOE a mantenerse "firme" en el 'no' e ir a terceras elecciones "sin incoherencias ni hipotecas", y ha avanzado que el PSC "pagará la multa" si rompe la disciplina de voto, además de dar un toque de atención a la gestora: "Algunas declaraciones que están haciendo deberían medirlas un poco más".

Por otro lado, tanto Iceta como Parlon apuestan por la "suma" y contarán el uno con el otro si vencen: Iceta ofrecerá a Parlon seguir siendo su número dos con mayor peso y ser la portavoz del partido; Parlon quiere a un Iceta como presidente "institucional" del PSC y que continúe al frente del grupo parlamentario.

Todo el trabajo intenso de ambos aspirantes en los últimos meses finaliza mañana, donde la influencia de algunas grandes federaciones podría acabar decantando la balanza, mientras el PSOE mira de reojo al desenlace en la sede de calle Nicaragua en Barcelona.