(Actualizado

La puerta del Inem se abre una mañana más para millones de españoles. Para muchos es una experiencia "desagradable" a la que nunca se habían enfrentado. Pero Jackeline y José Luís, tristemente, ya se han acostumbrado. Ambos llevan dos años en paro y la situación familiar se ha ido agravando con el paso del tiempo.

Jackeline no cobra ningún tipo de prestación, lamenta que el Gobierno haya eliminado la ayuda de los 426 euros, aunque nos asegura que lo mejor que podrían hacer por ella es darle un trabajo. Por ella y por su familia. Tiene un hijo y con los 1.000 euros que ingresa en casa su marido no pueden "sobrevivir". Después de pagar el alquiler, le quedan para ropa, comida y lo justamente necesario 300 escasos euros.

Jackeline no conoce a José Luís, pero escuchándole, seguramente se sentiría identificada. Por mucho que estira el dinero asegura que es imposible llegar a fin de mes. Desde que se apuntó a las listas del paro, asegura, no le ha llegado ni una sóla oferta. Tal es la desesperación y la impotencia que aceptaría una oferta de trabajo fuera de España. Es triste, dice, que tengamos que retroceder 50 años en nuestra historia y salir fuera para conseguir una oportunidad.