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La Policía Nacional y la Guardia Civil han desarticulado una banda de mercenarios dirigida por Angel Suárez Flores, alias "Cásper", conocido delincuente condenado por el robo de obras de arte de la vivienda de Esther Koplowitz en 2001, y que ahora se dedicaba a robar alijos de droga a narcotraficantes. La banda de "Cásper", que hasta hace poco tiempo estaba especializada en los robos mediante el procedimiento del butrón, había dado un salto cualitativo en sus actividades, y ahora robaba importantes partidas de cocaína a otros 'narcos' a los que sometía a vigilancias y escuchas con avanzados sistemas tecnológicos.

Según ha informado el Ministerio del Interior, en uno de los "golpes" que tenía como objetivo apoderarse de un cargamento de droga que iba a llegar al Puerto de Algeciras, secuestraron, torturaron y cortaron un dedo del pie con un hacha a un empleado de la empresa de contenedores.

Sus captores le trasladaron a una nave que habían alquilado en el Polígono Industrial Cortijo Real de Algeciras, donde le torturaron para que facilitara la situación de un contenedor cargado de madera procedente de Costa Rica que ocultaba la droga que pretendían sustraer.

En el operativo conjunto de la Policía y la Guardia Civil, desarrollado de manera simultánea en Madrid, Guadalajara, Barcelona, Málaga, Alicante y Valencia, los agentes han detenido, además de a Cásper, a otras 21 integrantes del grupo de diferentes nacionalidades.

Están acusados de los delitos de pertenencia a organización criminal, extorsiones, secuestro, lesiones, amenazas, torturas, robo con violencia, usurpación de funciones públicas y robo de vehículo.

En los diferentes registros practicados, los agentes han encontrado complejos dispositivos de seguimiento GPS, micrófonos que ocultaban en los coches de sus víctimas y microcámaras que camuflaban en lugares tan dispares como troncos de árboles simulados o transportines de motocicletas.

La red se comportaba como un grupo de mercenarios a sueldo de "Cásper", que les pagaba por sus "trabajos".

Adoptaban constantes medidas de contra vigilancia en sus desplazamientos y contactos para evitar ser detectados, y para ello utilizaban disfraces y sofisticados medios tecnológicos, similares a los utilizados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

De forma paralela, la investigación ha puesto al descubierto un complejo entramado empresarial utilizado por la organización para blanquear los beneficios que obtenían.

Se ha incautado gran número de inmuebles en las provincias de Madrid, Valencia y Guadalajara, y se han bloqueado numerosos activos financieros y vehículos.

La investigación comenzó en junio de 2009, cuando los especialistas en la lucha contra el crimen organizado tuvieron conocimiento de que la banda liderada por "Cásper" se había reactivado y, además de perpetrar butrones a gran escala ahora se dedicaba también al tráfico de drogas.

Averiguaron que al grupo se habían incorporado dos nuevos especialistas: uno de ellos, conocido como "el informático" y persona de confianza de "Cásper", era el encargado de adquirir material tecnológico y de realizar seguimientos y escuchas electrónicas sobre los objetivos de la organización.

El otro especialista, era el responsable de sustraer vehículos y de realizar butrones en cámaras acorazadas por el procedimiento de la lanza térmica.

La banda había instalado su "base logística" en un chalé de la localidad de El Casar (Guadalajara), lugar en el que planificaban sus golpes.

En el dispositivo que ha permitido desmantelar la banda, han participado más de 200 agentes de la Policía y la Guardia Civil y se han registrado medio centenar de domicilios, talleres, locales y concesionarios de la Comunidad de Madrid, Valencia, Alicante, Guadalajara, Toledo, Málaga, y Barcelona.

Se han intervenido 13 armas de fuego simuladas, un arma modificada apta para abrir fuego real, placas y vestimentas similares a las utilizadas por las Fuerzas de Seguridad y lanza-destellos parecidos a los empleados por los agentes.

También se han decomisado nueve dispositivos electrónicos de seguimientos por GPS y micrófonos que instalaban en los vehículos de sus víctimas, 39 ordenadores portátiles, 80 teléfonos móviles y 40 tarjetas SIM.

Además, los agentes han intervenido múltiples herramientas para hacer butrones, como fresadoras, botellas de oxígeno, sopletes y radiales de gran potencia.

También se han aprehendido cerca de 200.000 euros en efectivo y 100 vehículos de alta gama.