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El exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra ha reconocido que no sabe lo que ocurrirá el 1-O en Cataluña pero ha advertido de que, si sale adelante, "el Estado de derecho tendrá que tomar unas medidas drásticas para reponer la legalidad", entre otras aplicar el artículo 155 de la Constitución.

El también exvicesecretario general del PSOE ha participado en la presentación de un libro en la Universidad de A Coruña, donde ha dicho que el artículo 155 "hace muchísimo tiempo que tendría que haberse aplicado". "Pero les da miedo a los demócratas de nuevo cuño, que les gusta la Constitución menos un artículo", ha apostillado Guerra, que se ha preguntado "qué clase de demócratas son", pues "probablemente se verán obligados a aplicar" dicho precepto porque "se hizo para eso" con el voto unánime de la Cámara y la conformidad de los nacionalistas, ha señalado.

Este artículo faculta al jefe del Gobierno, con la mayoría absoluta del Senado, a dar las instrucciones que correspondan al presidente de la Generalitat, ha explicado Guerra, por lo que "no hay suspensión, como dicen, ni paralización, eso no lo dice el 155".

En su opinión, se está produciendo en estos momentos una "violación de los sistemas democráticos" y de las leyes por "aquellos que tienen la misión de hacerlas cumplir y, por supuesto, cumplirlas", por lo que ha considerado que tras el 1-O "tendrán que replantearse lo que han venido haciendo durante estos últimos años".

El exvicepresidente socialista asevera que "no hay futuro para ese camino que han elegido", por lo que quizá -ha continuado- "puede ser que estos dirigentes sean sustituidos pronto por otros, tal vez se puedan convocar elecciones más o menos rápidamente y entonces tendremos, quizá, otros interlocutores con los cuales se pueda razonar". Pero "si la irracionalidad sigue dominando en algunos dirigentes nacionalistas, no dará fruto".

"EL NACIONALISMO ES EL PROBLEMA CATALÁN"

Sobre la posición del Gobierno y la actuación del presidente, Mariano Rajoy, ante esta consulta, Guerra ha dicho que puede tener opiniones críticas, si bien ha añadido que no es "tan tonto o intencionadamente ciego para apuntar con lo que está ocurriendo a lo accesorio, porque la responsabilidad de lo que está pasando la tienen los dirigentes nacionalistas". Al hilo de ello, ha asegurado que "desviar" el tema "hacia otros me parece una posición no sé si ingenua o cobarde".

"El nacionalismo es el problema catalán", ha subrayado, y ha considerado "insólito, insoportable e intolerable para cualquier demócrata" la situación originada con el "renacimiento del anarquismo catalán, pero este vez no contra la burguesía catalana sino en alianza con ella".

Ha dicho también, al hilo de la necesidad o no de reformular la organización territorial, que en 1977 el portavoz de la entonces CiU sostuvo que "ellos nunca serían separatistas" porque de salir adelante la enmienda que se debatía de un diputado vasco "cabría la posibilidad de la independencia y ellos nunca estarían en ese proyecto de independencia".

En todo caso, ha opinado que el Congreso de los Diputados no está "de ninguna manera" en condiciones actualmente de llegar a un acuerdo en un nuevo reparto del poder territorial en el Título VIII.

Sobre el Estatut, ha acusado a los nacionalistas catalanes de "inventar falsedades" porque "saben que están fuera de la ley", entre otras que dicen que el Tribunal Constitucional anuló 40 artículos cuando "desautorizó parcialmente 14". "Hay que andar con mucho cuidado de tragarse lo que dicen los nacionalistas; yo no trago ni una", zanjó.