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Los más de 100.000 usuarios del Abono transporte Joven A pueden solicitar ya la nueva tarjeta sin contacto, que es recargable y sustituirá a los actuales billetes de banda magnética. Desde este jueves y de forma pionera entra en funcionamiento la tarjeta sin contacto para entrar en el Metro. Se comprará con un uso de 30 día naturales y funcionará en la zona A. Será el propio usuario el que decida cuándo empieza a consumirlo sin que tenga que coincidir con el comienzo de mes.

La nueva Tarjeta Transporte Público, que lleva impresos los datos y una foto del titular, es una 'tarjeta inteligente' que permite combinar hasta tres títulos de transporte distintos, además de suponer un ahorro de tiempo ya que sólo hay que aproximarla a uno de los lectores que llevan el distintivo, sin necesidad de contacto.

Como novedad, el periodo de validez del abono será de 30 días naturales y el usuario decidirá cuando empezar a consumir, sin que tenga que coincidir con un mes natural, lo que permitirá a cada uno planificar su compra según sus necesidades.

La implantación de la nueva tarjeta, que será gratuita si se solicita hasta el 31 de julio y costará 4 euros a partir de esa fecha, se extenderá de modo gradual a todos los usuarios del abono transporte hasta el año próximo.

La tarjeta, que dispone de un chip similar al de las tarjetas de crédito, se podrá recargar en las máquinas de compra de billetes y podrán contener hasta tres tipos de títulos: un abono personal de cualquier zona y dos billetes de 10 viajes diferentes.

Los usuarios que ya tienen el Abono pueden solicitar la renovación por internet, a través de las páginas www.crtm.es o www.tarjetatransportepublico.es, en uno de los estancos autorizados o por correo postal.

Los nuevos usuarios también podrán solicitarlo 'on line' o mediante cita previa para acudir a una de las oficinas de gestión habilitadas en las estaciones de metro e intercambiadores de Avenida de América, Ciudad Universitaria, Moncloa, Nuevos Ministerios, Plaza de Castilla y Príncipe Pío, donde se les hará la tarjeta en el acto.

Una vez realizada la carga de la tarjeta en las máquinas expendedoras de billetes en numerosas estaciones de Metro, el usuario tendrá diez días para comenzar a utilizarla, y los 30 días de uso se empezarán a contar desde la primera validación.

Además de la comodidad de acceso, la flexibilidad y el ahorro, la tarjeta ofrece ventajas de seguridad, ya que no se borrarán los datos al entrar en contacto con teléfonos móviles o cualquier otro campo magnético y, si el usuario denuncia su desaparición por pérdida o robo, la tarjeta se anula de inmediato y se emite una nueva.

La tarjeta sin contacto ya funciona en capitales europeas como Londres o París, pero el chip de la madrileña es aún más seguro ante ataques de hackers, impide su duplicación y garantiza la protección de los datos de los usuarios, asegura la Consejería de Transportes.

Antes de que acabe el año el nuevo sistema se habrá extendido también a los cerca de 400.000 usuarios del Abono Transportes normal de la zona A.

La tarjeta sin contacto permitirá ahorrar más de 150.000 kilos de papel en los próximos 5 años y un 30% en los costes de operación y mantenimiento de los tornos.