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El reloj de la madrileña Puerta del Sol está ya a punto para convertirse el próximo martes, 31 de diciembre, en el centro de las miradas de millones de españoles que seguirán, como cada año, las campanadas que darán la bienvenida al 2014.

Los relojeros encargados de su mantenimiento realizarán mañana, 30 de diciembre, a las doce de la noche, un ensayo para comprobar el funcionamiento del reloj, en una cita que en los últimos años ha congregado a miles de personas deseosas de celebrar por anticipado las tradicionales campanadas.

Pedro Ortiz, de la relojería Losada, es uno de los encargados del mantenimiento de la maquinaria del reloj y esta será la decimosexta ocasión en la que en el último día del año se subirá a la torre de la Real Casa de Correos.

En declaraciones a Efe, Ortiz explica que en realidad no es necesario hacer ninguna operación especial para Nochevieja, porque el reloj está siempre listo y el mecanismo funciona con total normalidad durante todo el año.

Únicamente se comprueba funcionamiento de la bajada de la bola del reloj y la megafonía, matiza el relojero.

Tras el ensayo de este lunes por la noche, según Ortiz, los encargados del reloj decidirán el mismo día 31 por la mañana realizan otra prueba a las doce del mediodía.

Ortiz señala que este año no hay novedades y que, después de tantas veces, ya no se pone nervioso, aunque sí asume este trabajo como una gran responsabilidad.

"Todo el mundo está pendiente. En los últimos momentos, sí que te pones un poco tenso. Es como un coche nuevo; lo vas a arrancar y se supone que todo está bien, pero hasta que no lo arrancas no lo sabes", agrega.

LOSADA, UNA SAGA DE RELOJEROS

La Relojería Losada se encarga del mantenimiento del reloj de la Puerta del Sol desde 1997, pero su vinculación con él es mucho más antigua, ya que fue construido por José Rodríguez Losada, a quien la empresa debe su nombre.

Nacido en la localidad leonesa de Iruela en 1797, Losada tuvo que huir de la capital española para evitar la cárcel por sus ideas liberales, al instaurarse el absolutismo en España, con la llegada de Fernando VII.

En la capital inglesa, Rodríguez Losada llegó a abrir una tienda en Regent Street e incluso participó en la finalización del Big Ben.

Procedente de Londres, el reloj de la Puerta del Sol llegó a Madrid en 1865 y desde entonces ha estado colocado en la torre de la Real Casa de Correos, a pesar de que estaba pensado para la iglesia del Buen Suceso, que se encontraba entre la calle de Alcalá y la carrera de San Jerónimo.

Rodríguez Losada lo donó al pueblo de Madrid y, actualmente, la Comunidad, además de ser su depositaria, es la encargada de su custodia y mantenimiento.

El histórico reloj, inaugurado el 19 de noviembre de 1866, conserva su maquinaria original casi al completo y es revisado semanalmente.

La Real Casa de Correos alberga actualmente la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, y anteriormente fue sede de la Dirección General de Seguridad (1940-1980), por cuyos calabozos pasaron muchos presos políticos, Ministerio de Gobernación y Casa de Correos tras su construcción, que comenzó en 1768 bajo el reinado de Carlos III, hasta 1847.

La frecuencia de las campanadas, según Ortiz, será esta Nochevieja la misma que la de los últimos años, así que los millones de españoles que reciban al son de sus campanas el año nuevo dispondrán de tres segundos por uva, ni uno más ni uno menos.

Veintiocho segundos antes de la primera campanada, caerá por su propio peso la famosa bola del reloj, y los cuartos que avisan de que ya se está aproximando la hora de comerse la primera uva comenzarán a oirse cuando falten veinte segundos.

Por último, justo coincidiendo con la última señal horaria, a las doce en punto de la noche, repicará la primera campanada.