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Unos 1.500 alumnos de la escuela de música del centro cultural de Sanchinarro no saben si podrán seguir dando clases a partir del 1 de julio. A la empresa que lo lleva ahora, Talía, se le acaba el convenio y no quieren que se acabe con las clases gratuitas y talleres que también ofrecen a los vecinos. Muchos ya están recogiendo firmas y se quejan de la falta de información.

Los vecinos esperan con inquietud la solución de la Junta de Hortaleza, que ha decidido no renovar el acuerdo bianual mientras estudian una “fórmula que se ajuste a derecho” para seguir ofreciendo formación musical.

El plazo no se ha fijado, pero con el verano por medio, es difícil que los alumnos puedan retomar las clases en septiembre, con Talía o con cualquier otra empresa. De momento, pese a los comunicados y contracomunicados difundidos por ambas partes, es palpable el desconcierto de los usuarios, que no saben con quién ni en qué condiciones volverán a practicar con sus instrumentos.

Coro, clases de guitarra, percusión, piano, la Orquesta Infantil Jonsui, la Youth Orchestra y la Orquesta Metropolitana que acaba de tocar en el Auditorio Nacional, todo está en el aire. Incluso han abierto una petición en change.org que en apenas tres días ha conseguido 4.300 firmantes, que reclaman que se mantenga la música en Sanchinarro.

Las razones para no renovar el convenio de cesión ya fueron expuestas por la concejala de Hortaleza, Yolanda Rodríguez, en el Pleno de mayo, en respuesta a una proposición de Ciudadanos que, tal como se había presentado –renovación del convenio en los mismos términos- fue rechazada por Ahora Madrid y el PSOE, y tuvo la abstención del PP por las dudas jurídicas. El deseo unánime expresado, sin embargo, era “buscar una solución al callejón sin salida” a las “irregularidades” del convenio que vence el 2 de junio.

De momento, en la resolución enviada por la Junta al Grupo Talía se les amplía el plazo hasta el 1 de julio para que terminen el curso, pero se les invita a “dejar las instalaciones del centro cultural Sanchinarro el 1 de julio”. La notificación causó sorpresa entre los responsables de Talía, ya que estaban negociando con la Junta la reducción de las aulas que utilizan –de siete a tres-, tal como les habían pedido en una reunión en abril.

Uno de los escollos alegados es que el convenio fue renovado en 2015 con la firma del anterior concejal presidente del Distrito de Hortaleza, el popular Ángel de Donesteve, estando en funciones tras las elecciones de mayo de 2015, una decisión que no podría haber aprobado en esa situación de interinidad. “No teníamos ninguna notificación ni queja de que fuera ilegal”, apunta Silvia Sanz, directora de Grupo Concertante Talía, que señala que en ese caso se podría haber vuelto a redactar el convenio y firmarlo la nueva concejala.

El Grupo Concertante Talía opina que detrás de la decisión municipal se encuentra la necesidad de compensar a Tritoma, empresa que tiene cedida la gestión del centro cultural Sanchinarro, por la pérdida de espacio para sus propios cursos sufrida al poner en marcha la nueva biblioteca municipal María Lejárraga, a punto de inaugurarse, en cumplimiento de una vieja reivindicación del barrio.