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Un acusado del intento de violación de una joven, a quien echó en una copa la sustancia conocida como 'Burundanga' o escopolamina, ha asegurado en el juicio que la víctima iba bebida y que ésta le propuso subir a su casa en contra de la versión de los agentes que vieron cómo el hombre llevaba arrastras a la mujer por la calle Gran Vía hasta un portal.

Cristian Manac, de nacionalidad rumana, se ha sentado en el banquillo de los acusados por un delito de abuso sexual, por lo que se enfrenta a tres años de prisión. La abogada defensora pide la libre absolución de su cliente. La fiscal ha mantenido su petición de pena al estimar que los hechos han quedado acreditados.

La sustancia con la que dejó a la mujer anulada es la denominada 'Burundanga', una droga que anula la voluntad y cuyo uso se ha incrementado para cometer secuestros, robos y violaciones. La escopolamina actúa como depresor de las terminaciones nerviosas y del cerebro y su uso es cada vez más habitual en España.

En su declaración en la vista, el acusado ha relatado que la chica se le acercó en la Puerta del Sol, donde se encontraba repartiendo publicidad. Así, le pidió que le acompañara a su casa, ya que se encontraba mareada. "Ella me besó. No hubo abusos en ningún momento", ha aseverado.

Por su parte, la joven ha relatado que ese día quedó con un amigo, con quien se bebió dos copas de vino. Luego éste la llevó en coche hasta su casa, pero no recuerda más hasta que se despertó en el hospital. "Estaba perfectamente porque no había bebido", ha indicado su amigo.

Unos agentes que se encontraban por Gran Vía observaron cómo un chico de mal aspecto llevaba arrastras a una chica que iba haciendo aspavientos y la introdujo en el portal a la fuerza. "Nos llamó la atención. Vimos como tenía a la chica contra la pared y con los pantalones bajados.", ha relatado uno de los agentes. El procesado les manifestó que la chica era su novia y que era de nacionalidad rumana, pero ésta era italiana.

Además, han indicado que descartaron que la chica estuviera bebida y han contado que sin venir a cuento el procesado les manifestó: "A ver si os vais a pensar que le he echado Burundanga". "Se le veía muy nervioso", ha añadido un agente, quien ha declarado que de no haber estado allí la chica podría estar muerta, ya que se la encontraron sin pulso.

Uno de los efectivos del Samur que atendió a la chica ha indicado que la mujer tenía el nivel de consciencia "bastante disminuido", ya que solo quería dormir. Se solicitó una UVI móvil por la posible agresión sexual. Otra de las sanitarias ha asegurado que no presentaba los síntomas habituales de la Burundanga como las pupilas dilatadas.

HECHOS DE LA ACUSACIÓN

Según el fiscal, el procesado se encontraba el 13 de junio de 2012 en la Puerta del Sol de la capital y entabló una conversación con la víctima, yéndose a tomar una copa con ella a un bar próximo.

Una vez, allí, el acusado puso en la bebida que estaba tomando la mujer una sustancia similar a la conocida como 'Burundanga' que le produjo que de forma casi inmediata un estado semiinconsciente que le anuló sus facultades intelectivas y volitivas y sus frenos inhibitorias.

Así, la arrastró hasta su casa y la colocó contra la pared para abusar de ella. En ese momento, dos guardias civiles comenzaron a golpear la puerta para que el procesado abriera la puerta después de que le observaran como llevaba a la chica caminando de forma extraña.