La devastación del fuego del pasado verano, que quemó 24.000 hectáreas en la Sierra Oeste de Madrid, dará paso con el tiempo a un bosque que recordará al que consumieron las llamas pero será distinto, más resistente a los incendios, con nuevas especies y una reconfiguración del espacio forestal.
Así lo recoge el Plan de Restauración Forestal de la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid, un programa a diez años vista con el que el Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso pretende impulsar la recuperación de uno de los principales pulmones verdes de la región.
Para ello habrá un importante esfuerzo presupuestario: según ha expuesto el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, en un encuentro informativo, este año se invertirán 5,53 millones de euros; en 2027, 19,2 millones; y en los años sucesivos, una cifra similar a esta última, al menos durante el primer lustro del programa. A ello se suman unos 4 millones de euros dedicados a contratos de emergencia en los últimos meses.
| Concepto / Año |
Inversión / Cuantía |
Detalles de la Aplicación |
| Contratos de emergencia |
~4 millones € |
Ejecutados en los últimos meses tras el incendio. |
| Año actual |
5,53 millones € |
Primera fase de arranque del plan de restauración. |
| Año 2027 |
19,2 millones € |
Impulso presupuestario fuerte para la reforestación. |
| Años sucesivos (1º lustro) |
~19,2 millones €/año |
Cifra similar anual durante el primer lustro del programa a 10 años. |
| Ayudas a montes privados |
Hasta 60.000 € por propietario |
Conservación de suelo y saneamiento vegetal. |
| Ayudas a Ayuntamientos |
400.000 € |
Recuperación de montes municipales y asesoramiento. |
| Explotaciones agrícolas y ganaderas |
3 millones € |
Ayudas directas para cubrir pérdidas. |
Según Novillo, este incendio, "el peor en la historia de España", pone de relieve la "vulnerabilidad" de los bosques de repoblación que cubren el centro peninsular, con abundantes masas homogéneas de pinar que han crecido muy por encima de las previsiones de los ingenieros que las diseñaron décadas atrás y donde la intervención humana ha ido descendiendo paulatinamente.
Además, el consejero considera que la capacidad de respuesta mostrada por el Gobierno regional "tiene poca capacidad de mejora", por lo que "hay que entrar a gestionar de otra forma las superficies forestales" y hacerlo "con visión de país", con mayor implicación del Estado tanto en la prevención como en la intervención.
| Fase / Ámbito |
Acciones y Medidas Clave |
| Fase 1: Seguridad y Suelo |
Prioriza la seguridad del espacio natural, retirada selectiva de árboles, mantenimiento de cauces y embalses, y cuidado de suelos para evitar contaminación por ceniza. |
| Fase 2: Regeneración Natural |
Atención a la regeneración natural de la zona (rebrote de encinas desde la raíz y semillas de pino) y control de la evolución de poblaciones de insectos. |
| Fase 3: Reforestación y Resiliencia |
Intervención directa donde la naturaleza no llegue. Creación de un "mosaico" con discontinuidades (pastos y cultivos), priorizando encinas y nuevas especies como el fresno. Producción de 300.000 plantas autóctonas por el Imidra hasta 2028. |
| Reforma Normativa (Ley Forestal) |
Simplificación administrativa, intervención subsidiaria en montes privados si no hay prevención, y prohibición de plantar arizónicas y resinosas a menos de 400 metros de zonas urbanas. |
La encina y el fresno, protagonistas de la reforestación
Novillo ha explicado que la reforestación no consistirá simplemente en poner nuevos pies de árboles, sino que se priorizará la regeneración natural. Las encinas son capaces de rebrotar desde su propia raíz, mientras que los pinos dejan a sus pies un lecho de semillas de las que pueden salir nuevos árboles.
Pero, allá donde los procesos naturales no lleguen, se intervendrá de manera directa para configurar un nuevo paisaje forestal más resiliente, en el que se priorizará la encina -más resistente- sobre el pino y se acompañará de nuevas especies "que se comporten mejor ante el fuego", como el fresno.
La idea clave es componer un "mosaico" a gran escala, con mayor presencia de "discontinuidades" en forma de pastos y cultivos agrícolas que superen el concepto clásico de cortafuegos, que Novillo da prácticamente por obsoleto.
El plan de reforestación
Así, la primera fase del plan priorizará la seguridad del espacio natural, la retirada selectiva de árboles, el mantenimiento de cauces y embalses y el cuidado de los suelos. Esta última labor es crucial para evitar que se contaminen de ceniza o pierdan sus capas de materia orgánica, básica para recuperar la vegetación.
En la siguiente fase se atenderá la regeneración natural y la evolución de las poblaciones de insectos; y, finalmente, las últimas tareas se centrarán en la reforestación y los tratamientos de recuperación donde no se hayan producido.
Entre las medidas para la recuperación de la Sierra Oeste, la Comunidad ofrecerá ayudas de hasta 60.000 euros para que los propietarios de montes privados damnificados puedan realizar labores de conservación de suelo y saneamiento vegetal.
También se destinarán 400.000 euros a prestaciones a los ayuntamientos para ayudarles a recuperar los montes municipales y se les ofrecerá el asesoramiento de expertos para evaluar el arbolado de riesgo.
Igualmente, se repartirán tres millones de euros en ayudas para que los propietarios de explotaciones agrícolas y ganaderas puedan cubrir sus pérdidas, y el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural (Imidra) producirá 300.000 plantas autóctonas para las necesidades de restauración hasta 2028.
Y, más allá de la zona directamente afectada por el incendio, la Comunidad tiene pendiente analizar la "capacidad de carga" de los montes de la zona norte de la región a la que se desplazó buena parte de la fauna que huía del fuego.
Una nueva Ley Forestal para el futuro
Mirando al largo plazo, la Comunidad de Madrid está tramitando una reforma de la Ley Forestal y de Protección de la Naturaleza, que simplificará la gestión administrativa y reforzará la prevención ante incendios.
Por ejemplo, la Comunidad se arrogará la capacidad de intervenir subsidiariamente en montes privados para acometer labores de prevención cuando su propietario no lo haga, y si este "tiene la obligación de prestar esa labor hecha, se le repercutirá" el bosque.
Asimismo, prohibirá la plantación de arizonicas y otras especies resinosas en zonas de interfaz urbano-forestal, en una franja de 400 metros.