Los funcionarios del centro penitenciario Madrid II, la cárcel de Alcalá Meco, interceptaron este miércoles a una voluntaria de una ONG que iba a entrar en la prisión con más de 100 gramos de hachís.
Los trabajadores sospechaban desde hace algún tiempo de esta mujer, una voluntaria de una ONG que es habitual en la prisión de Meco y, por tanto, dispone de carné para acceder a la prisión.
Ante el recelo de que esta persona pudiera estar aprovechando su trabajo en prisión para introducir algún tipo de sustancia estupefaciente, el Grupo de Información y Control Operativo (GICO), con ayuda de perros, decidió registrar a la mujer el pasado miércoles cuando iba a acceder al centro.
108 gramos de hachís
Las fuentes consultadas han confirmado que los perros detectaron que portaba hachís. Tras un registro corporal, determinaron que la voluntaria escondía alrededor de 108 gramos de hachís, por lo que suspendieron su entrada en prisión y los funcionarios notificaron a la autoridad judicial lo sucedido.
No es la primera vez que un trabajador externo es detenido por tratar de introducir droga en Meco. El pasado mes de enero, fue arrestado el jardinero de este centro penitenciario que vendía sustancias en prisión y cobraba por bizum las dosis.