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Los trabajadores de Irubus, del Grupo ALSA, que conecta Madrid capital con la sierra oeste, están llamados hoy a secundar la segunda jornada de huelga que llevará a cabo todos los lunes y martes, durante los meses de octubre, noviembre y diciembre.

El paro se une al de los autobuses interurbanos que conectan el sur de la capital y que afecta a 165.000 usuarios.

En la primera jornada de ayer, Irubus denunció que la primera jornada de la huelga convocada por los conductores de la empresa, se ha caracterizado por la "acción de piquetes", actos de "vandalismo" y "retrasos" en los servicios mínimos.

A través de un comunicado, la compañía ha denunciado que la actuación de los piquetes "ha impedido" esta mañana el normal cumplimiento de los servicios mínimos establecidos en la huelga de conductores de autobuses interurbanos de la Sierra Oeste de Madrid, que afecta a unos 15.000 usuarios diarios, de las 26 líneas que cubren habitualmente estos municipios.

"La empresa condena los irresponsables e injustificables actos de vandalismo y rotura de lunas que se han producido desde que se inició el conflicto, y que ponen en serio riesgo la seguridad de viajeros y empleados, además de provocar la inutilización de vehículos para la normal prestación de los servicios", han señalado.

Desde la compañía han señalado que a primeras horas de la mañana, un grupo de unas 30-40 personas se concentraron en la terminal de autobuses de San Lorenzo de El Escorial y "lanzaron gran cantidad de huevos" a las lunas de los autobuses "impidiendo que los vehículos pudieran salir a su hora" y "ocasionando retrasos generalizados" de entre 20 y 60 minutos y el "consecuente retraso de los servicios mínimos establecidos". "Así lo han denunciado los propios viajeros", han añadido.

"La dirección de IRUBUS lamenta los retrasos registrados, pide disculpas a los usuarios afectados y espera poder regularizar los horarios a lo largo de la jornada", han puntualizado.

LOS SINDICATOS NIEGAN ACTOS VANDÁLICOS

Los servicios mínimos, según ha señalado el presidente del comité de Empresa a Europa Press, Vicente del Pozo, han estado fijados en un 60 por ciento en horas punta y en un 50 por ciento en horas valle. En cuanto al seguimiento de la huelga, según estas fuentes, ha sido del 100 por 100.

En cuanto a las acusaciones de la rotura de lunas y lanzamiento de huevos, ha negado la primera y ha señalado que "se habrán tirado siete u ocho huevos, pero que eso no se puede considerar vandalismo". "No se han producido actos vandálicos, ni se han roto lunas", ha añadido.

De este modo, ha señalado que "no ha habido retrasos significativos" a excepción del producido en dos autobuses "que ha sido de 30 minutos" porque "tenía las luces fundidas". "Había otros autobuses a los que no les funcionaban las rampas. Había que revisar a los vehículos", ha explicado.

MOTIVOS DE LA HUELGA, SEGÚN LA EMPRESA

Según Irubus, "los motivos reales" de la huelga son "exclusivamente" incrementos salariales, que supondrían, en su conjunto, un incremento del 50 por ciento de los costes salariales de la empresa. "Los motivos nada tienen que ver, como esgrimen los sindicatos, con supuestos incumplimientos en cuanto a los tiempos de descanso, que la empresa cumple en su integridad", han señalado.

La empresa afirma que estas subidas salariales se solicitan cuando la plantilla de Irubus no sólo tiene ya uno de los Convenios Colectivos, como es el Madrid, "más beneficiosos" para los trabajadores, si no además "disfruta de otra serie de beneficios" laborales y "ventajas económicas adicionales" que mejoran en un 10 por ciento éstas, ya de por sí, "buenas condiciones económicas".

"La Dirección pide disculpas a los viajeros afectados por estos paros, y manifiesta su disposición al acuerdo, y recuerda que siempre ha sido dialogante, transparente en la toma de decisiones y ha empleado recursos técnicos y materiales para mantener la actividad, la calidad del servicio y el empleo, en un sector cada día más difícil y competitivo", han concluido desde Irubus.

PETICIONES DE LOS TRABAJADORES

Entre las peticiones de los trabajadores de Iribus, que ya se presentaron sin éxito en otras negociaciones en abril y octubre de 2016, el presidente del Comité de Empresa ha destacado la valoración real del tiempo necesario para cubrir las rutas.

Así, del Pozo ha explicado que la estimación a la baja del tiempo necesario para realizar determinados servicios termina generando retrasos y enfadando a los pasajeros, que en ocasiones terminan incluso increpando a los conductores. "La ruta Madrid-Escorial tarda en cubrirse unas 1.15 horas y ponen una, así solo generas retrasos que se acumulan uno tras otro", ha subrayado.

Otra de las peticiones es la de establecer en una hora el tiempo que los conductores tienen para revisar luces, ruedas, cinturones de seguridad o documentaciones, entre otras cosas, antes de coger un autobús, pues en estos momentos es de 15 minutos, una cifra que consideran insuficiente. "Si luego hay un problema porque van las ruedas lisas, el problema es para el conductor", ha añadido el sindicalista.