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Malia y Sasha, hijas de Barack y Michele Obama, han aprovechado la mañana en Madrid mientras su madre cumplía con la agenda oficial para ir de compras por la Gran Vía y después han acudido a un restaurante cerca del Retiro para reponer fuerzas, con el consiguiente revuelo allí por donde pasaba la comitiva de guardaespaldas y acompañantes.

En la Gran Vía, una de las arterias más comerciales y más emblemáticas de la capital de España, han entrado en varios establecimientos de grandes marcas de ropa y complementos.

En una de ellas, Sfera, a la que han llegado sobre las 12.30 y en la que han estado las dos jóvenes una media hora, se han ido sin comprar nada posiblemente agobiadas por el medio centenar de personas entre periodistas y curiosos que seguía sus pasos para no perderse detalle, ante la atenta mirada de varias decenas de guardaespaldas, ha indicado a Efe la responsable de la tienda.

Los responsables de la seguridad de las hijas de Obama habían entrado antes en el centro comercial para avisar que iba a ir alguien, pero que no podían decir quién.

Tras la mañana de compras han acudido sobre las 14.15 a La Castela, un restaurante de cocina de mercado en la calle del Doctor Castelo, en el distrito de Retiro, donde hace unos días también disfrutó de sus exquisiteces el actor Harrison Ford y su mujer, la actriz Calista Flockhart.

Malia y Sasha se han reunido allí con su madre y una docena de acompañantes y, ante la sorpresa del personal de establecimiento, se han sentado en una mesa que había reservado previamente personal de la Embajada de Estados Unidos.

Uno de los camareros que las ha atendido, Félix, ha dicho a Efe que las Obama parecían "muy simpáticas" y que de beber han pedido agua, aunque no ha podido recordar qué platos de la carta han elegido para comer.

Tras almorzar se han marchado formando el mismo revuelo de curiosos y periodistas que habían formado al llegar. De la cuenta se ha hecho cargo un representante de la embajada estadounidense, ha aclarado Félix.