Un derrumbe en marzo de 2011 en el interior del túnel ferroviario de Somosierra, en la línea del tren directo Madrid-Burgos, supuso la suspensión de este servicio, el de menor distancia recorrida para unir la capital con el norte de España y la frontera francesa.
Era además la conexión con muchas localidades de la Sierra Norte de Madrid y aunque la demanda de viajeros se había resentido con el desarrollo de la A-1 y las rutas carreteras, el servicio se mantenía.
Desde aquel derrumbe cuya única víctima fue una bateadora, una máquina usada en las tareas de mantenimiento, han pasado casi 15 años. Tres lustros de expectativas de reapertura, de planes para reconvertir el trazado en la parte madrileña como tren turístico, de estudios de viabilidad y de movilización a ambos lados de la sierra para pedir la reapertura del 'Directo'.
Acuerdo en el Congreso
El servicio de este ferrocarril se mantiene a día de hoy solo en el lado burgalés uniendo esta capital castellano leonesa con la población de Aranda de Duero.
El ministro Óscar Puente enfriaba en febrero de 2024 las posibilidades de reabrir el 'Directo' tras esgrimir el informe de viabilidad encargado que elevaba a 1.300 millones el coste de la puesta en servicio.
Las protestas, marchas ciclistas, manifestaciones en el lado burgalés y en la Sierra Norte de Madrid no han cesado este tiempo. La próxima este domingo, con una marcha lenta entre Burgos y Lerma.
Este martes salía adelante una proposición no de ley en el Congreso, impulsada por el PP castellano-leonés y con el voto a favor del PSOE para retirar la maquina atrapada, reparar la línea y reabrirla. A pesar del acuerdo en la Comisión de Transportes, la decisión pasa por el ministro Óscar Puente que ya advertía en 2024 de las dificultades de retomar la circulación en la línea 102 de ADIF.