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La Comunidad de Madrid ha decidido incluir la vacunación frente a la tosferina para las embarazadas a partir de enero de 2016, tras valorar que es la medida más efectiva para proteger a los bebés de esta enfermedad.

La decisión, tomada en el Consejo de Gobierno, responde a las recomendaciones de los expertos del Comité Asesor de Vacunas de la Comunidad de Madrid y las indicaciones acordadas por la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, tras valorar el aumento de casos de tosferina a nivel nacional en los últimos años y su mayor incidencia en los menores de un año, grupo de edad en donde la enfermedad puede ser grave.

La nueva estrategia de vacunación de la Comunidad de Madrid incluye la vacuna de la tosferina a las embarazadas en el tercer trimestre de gestación (entre las semanas 28 y 36).

La vacuna, indican los expertos, es segura durante el embarazo y consigue proteger al bebé desde ese momento hasta que se le administre su primera dosis a los dos meses.

La inmunización contra la tosferina a las embarazadas obliga a realizar un reajuste del calendario de vacunación infantil ante la escasez que existe a nivel mundial de la vacuna de la tosferina.

De esta manera se mantiene la administración de esta vacuna a los bebés de dos, cuatro, seis y dieciocho meses, y con carácter temporal se suspende la vacuna de recuerdo de los seis años hasta que se resuelva el desabastecimiento internacional de la vacuna de la tosferina.

Los casos de tosferina en recién nacidos son potencialmente mucho más graves que en niños de seos o siete años, que ya cuentan con cuatro dosis de la vacuna, y por tanto presentan protección ante la enfermedad, según los técnicos.

La incidencia de tosferina en la Comunidad de Madrid es un 20% menor que en el conjunto nacional (5,70 casos por 100.000 frente a 7,17 casos por 100.000 habitantes) en 2014.

Durante este año ha aumentado en nuestra región, con 8,82 casos por 100.000 habitantes.

La tosferina es una enfermedad muy contagiosa, causada por una bacteria, que puede afectar a individuos de todas las edades, y que se transmite al toser o estornudar.

En la infancia se caracteriza por un cuadro catarral seguido de una tos persistente.

Muchos bebés que contraen la tosferina adquieren la infección de sus padres o allegados, quienes a veces ni siquiera saben que tienen la enfermedad, de ahí que resulte prioritaria la estrategia de vacunación de la gestante.