Los madrileños han conseguido ahorrar en lo que va de año un volumen de agua equivalente a unas 6.000 piscinas olímpicas gracias a los contadores inteligentes instalados por el Canal de Isabel II. La tecnología de telelectura permite conocer el consumo prácticamente en tiempo real y detectar posibles fugas en los domicilios.
El sistema ya está presente en más de un millón y medio de hogares de la Comunidad de Madrid y ha cambiado la forma de controlar el consumo de agua. Los usuarios pueden consultar sus datos y configurar avisos para recibir una alerta cuando se registre un gasto superior al habitual.
Una de las principales ventajas de estos dispositivos es su capacidad para detectar consumos anómalos. En lo que va de año, cerca de 70.000 usuarios han sido avisados de posibles fugas de agua en sus viviendas.
Estos avisos permiten actuar con rapidez ante una avería y evitar que una fuga termine provocando un consumo innecesario. El problema no solo puede tener consecuencias en la factura, sino también en el desperdicio de un recurso esencial como el agua.
La telelectura también evita en muchos casos la necesidad de que un técnico tenga que desplazarse hasta el domicilio para realizar la lectura del contador. Además, disponer de información más precisa sobre el consumo ayuda a evitar facturaciones que no se correspondan con el gasto real.
Cada madrileño consume de media 124 litros de agua al día. Una parte de ese consumo puede perderse sin que el usuario sea consciente de ello, especialmente cuando se produce una fuga en la instalación doméstica.
Con los contadores inteligentes, el usuario puede seguir la evolución de su consumo, detectar cambios inesperados y establecer alertas que avisen ante un gasto excesivo.
El objetivo es avanzar hacia un consumo más eficiente y reducir el desperdicio de agua mediante el uso de tecnología. Una herramienta que, además de ayudar a los hogares a controlar su factura, contribuye al ahorro y la conservación de los recursos hídricos.