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La Comunidad cuenta con 12.230 hectáreas más de las actualmente cultivadas aptas para plantar olivos, según refleja el primer estudio realizado en España para valorar y cuantificar los factores que hacen que un suelo sea idóneo para el cultivo del olivar, realizado por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.

El suelo disponible se puede ampliar según este estudio en un 43 por ciento pasando de 25.000 hectáreas a más de 37.000, según ha informado el Gobierno regional en una nota de prensa. Sumando las tierras aptas para olivar de regadío, la superficie de cultivo podría aumentarse incluso un 200 por ciento.

En la presentación de este proyecto, el consejero Borja Sarasola destaca que con este estudio, el Gobierno regional pone a disposición de los agricultores una nueva y valiosa herramienta agronómica, fruto de la labor de I+D+i del Ejecutivo madrileño, que les permitirá iniciar, retomar o ampliar un cultivo que no está limitado por la normativa comunitaria y que pude proporcionar buena rentabilidad.

La región tiene 20 almazaras activas y 5 envasadoras de aceite. En total 4.500 personas se dedican a la olivicultura. En 2012 se consumieron más de 17.000 toneladas de aceite de oliva virgen extra y 56.254 toneladas de aceite de oliva en la región. Cada madrileño gastó en aceite de oliva 23,90 euros en 2012.

El estudio y elaboración de una cartografía de los suelos de la marca Aceite de Madrid ha sido realizado por el IMIDRA y ha supuesto una inversión de 175.000 euros. Su objetivo era determinar qué zonas son las más aptas para el cultivo del olivar, para impulsar así la actividad oleícola.

Se han estudiado 434.957 hectáreas, el equivalente al 54 por ciento de la superficie de la Comunidad, en las zonas noroeste, sur, suroeste y sureste, dado que cuentan con tradición en este cultivo e infraestructuras para el aprovechamiento de la aceituna, estableciendo dos bloques por similitud de suelos: la zona este y sureste, y la zona sur y sureste.

Tras recopilar la información, los técnicos procedieron a la toma de más de 2.000 muestras, tanto en profundidad de los suelos como en superficie. Posteriormente, fueron analizados y caracterizados en los laboratorios del IMIDRA.

También se han tenido en cuenta tanto criterios climáticos (temperaturas mínimas, precipitaciones, horas de luz o humedad relativa) como edafológicos (aireación del suelo, pendiente, pedregosidad, espesor del suelo fértil, capacidad de retención de agua o el pH y la materia orgánica presente) para la evaluación de la aptitud de los suelos. La Comunidad de Madrid cuenta con más 25.000 hectáreas de olivar, 1.300 de ellas de cultivo ecológico.