Las heridas sin cerrar tras los incendios en la Sierra de Guadarrama
Abantos, en San Lorenzo de El Escorial, o el Cerro del Castillo en Collado Mediano, aún muestran los efectos de los incendios sufridos hace décadas
Cuando se asciende por carretera hacia la Sierra de Guadarrama se pueden ver en las laderas de las montañas algunas calvas bien definidas que destacan entre la masa verde de árboles. Algunos claros son naturales. Pedregales, lanchares, canchales, prados de altura o zonas de matorral.
Pero en otros casos esas aberturas en mitad de la ladera son los testigos de incendios forestales ocurridos décadas atrás. Y siguen presentes en el paisaje porque la Naturaleza tiene sus tiempos que no siempre se acompasan al deseo y las posibilidades de restaurar u otras circunstancias.
En el Monte Abantos, que domina San Lorenzo de El Escorial, aún son visibles los efectos del gran incendio del 20 de agosto de 1999 que arrasó más de 400 hectáreas de pinar protegido. Las tareas de repoblación emprendidas por la administración y por particulares como la asociación Entorno Escorial han ido recuperando los ejemplares centenarios desaparecidos.
Abantos, por su enclave, valor histórico y ambiental, la extensión del incendio y los 9 días que llevó darlo por extinguido completamente, fue considerado el peor incendio forestal de la Comunidad de Madrid. Luego han venido otros que lamentablemente han sido más devastadores, con grandes daños ambientales, a propiedades e incluso con la pérdida de vidas humanas.
Subiendo por la M-601 hacia el Puerto de Navacerrada se divisa perfectamente el claro en una montaña que surge frente a nosotros. Es el Cerro del Castillo. El amarillo del suelo seco en esta época del año ocupa la mayor parte de este monte que cae por esta ladera hacia Collado Mediano.
En mitad de ese paisaje destaca el edificio de un aula ambiental e incluso se puede ver cómo una pista forestal corta lo que antes fue un hermoso pinar. Pero sobre todo, sobresale esa gran mancha amarilla flanqueada por los árboles que se salvaron de la quema.
El Cerro del Castillo ha sido doblemente desafortunado porque ha ardido dos veces. La primera en el verano de 2009 y la segunda en el de 2022. En ambos casos se tuvo que desalojar a los miles de residentes de las urbanizaciones situadas en pleno monte, incluso de un edificio de viviendas de varias alturas allí construido.
El siniestro de 2009 afectó a 36 hectáreas. Tiempo después se iniciaron tareas de recuperación y repoblación en el cerro, con miles de ejemplares reintroducidos. Pero en julio de 2022 el fuego regresó a este paraje. Consumió más de 80 hectáreas.
La cicatriz del Cerro del Castillo sigue bien visible para quienes suben a la Sierra del Guadarrama. Seguirá así muchos años más. Ese claro sin árboles en mitad de la montaña es un recordatorio del resultado que algunas imprudencias y hechos fortuitos provocan en la Naturaleza y lo que cuesta restituir el daño.
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