El Teatro Pavón, Bien de Interés Patrimonial tras 100 años de historia en Lavapiés
La Comunidad de Madrid protege el histórico teatro de la calle Embajadores, escenario de 'Las Leandras' y ligado a Miguel de Molina
El Teatro Pavón ya forma parte del patrimonio protegido de la Comunidad de Madrid. El histórico edificio de la calle Embajadores, en pleno barrio de Lavapiés, ha sido declarado Bien de Interés Patrimonial (BIP), en la categoría de Monumento, después de más de cien años vinculado a la vida cultural de la capital.
La declaración, publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM), culmina el procedimiento iniciado por el Gobierno regional en 2025, coincidiendo con el centenario de la apertura del teatro. La protección reconoce sus valores históricos, arquitectónicos y tipológicos, además de su importancia como escenario de algunos de los episodios más destacados de la cultura popular madrileña del siglo XX.
Diseñado por el arquitecto Teodoro de Anasagasti, el Pavón abrió sus puertas el 11 de abril de 1925 con la zarzuela 'El asombro de Damasco'. A la inauguración acudieron Alfonso XIII y Victoria Eugenia.
Desde su construcción fue concebido como un edificio moderno y rompedor. Su estructura de hormigón armado, sus grandes espacios interiores y su característica torre con reloj lo convirtieron en una construcción adelantada a su época.
La fachada, con esgrafiados, ladrillo visto, tonos ocres y pinturas de girasoles, refleja la influencia del art déco y de la arquitectura vienesa. El edificio fue pensado desde el principio para acoger tanto espectáculos teatrales como proyecciones cinematográficas.
Por su escenario desfilaron algunos de los grandes nombres de la cultura popular española, especialmente de la zarzuela, la revista, el folclore y el flamenco. Entre ellos estuvieron Manolo Caracol, Juanito Valderrama y Angelillo.
Uno de sus momentos más célebres llegó en 1931 con el estreno de 'Las Leandras', protagonizada por Celia Gámez. Su personaje Pichi acabaría convirtiéndose en uno de los grandes iconos del imaginario castizo madrileño.
Durante la Guerra Civil, el teatro quedó bajo control de la CNT y acogió representaciones de zarzuela vinculadas a la cultura obrera. Ya durante los primeros años del franquismo, sus camerinos fueron escenario de la agresión y el secuestro del cantante Miguel de Molina, un episodio que terminó contribuyendo a su salida de España y a su posterior exilio.
Durante los años cincuenta, el Pavón dejó de funcionar como teatro y pasó a convertirse en una sala de cine. En 1978, una nueva reforma trató de devolver al edificio su función teatral, pero la reapertura no tuvo el éxito esperado y el Pavón cerró definitivamente en 1985.
El inmueble también tuvo presencia en el cine. En 1991, Pilar Miró rodó allí parte de 'Beltenebros'. La recuperación del edificio comenzó en 2001 y, ya en el siglo XXI, el Pavón volvió a ocupar un lugar destacado en la escena madrileña, primero como sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y posteriormente con la compañía Kamikaze.
La rehabilitación permitió actualizar las instalaciones y recuperar buena parte de la imagen histórica del inmueble. Los trabajos incluyeron la ampliación de la plataforma del escenario, la reorganización de los recorridos de evacuación y la remodelación de los camerinos.
También se actuó sobre las fachadas, recuperando esgrafiados y pinturas al fresco inspirados en los diseños originales. La característica torre del reloj fue reconstruida a partir de documentación histórica y de los restos conservados en el propio edificio.
La declaración como Bien de Interés Patrimonial pone el foco también en su valor como uno de los primeros ejemplos de la arquitectura racionalista en Madrid. Anasagasti empleó hormigón armado, muros de ladrillo y cubiertas metálicas para conseguir grandes luces y anfiteatros en voladizo.
La sala cuenta actualmente con 693 localidades, distribuidas entre el patio de butacas y el anfiteatro. La protección incorpora además un antiguo proyector de cine y un mueble de madera utilizado para guardar las entradas.
La Comunidad de Madrid ha establecido asimismo un entorno de protección alrededor del edificio, que incluye varias parcelas próximas y parte de las calles Embajadores y Dos Hermanas, para preservar la percepción del monumento.
El expediente considera que el estado general de conservación es correcto, aunque señala humedades en el sótano, suciedad en las fachadas, piezas cerámicas deterioradas y daños en algunas carpinterías de madera. Las futuras intervenciones deberán seguir criterios de reversibilidad, diferenciación y mínima actuación.
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