Dos semanas de huelga de hambre en una residencia de Colmenar Viejo para protestar por la comida

  • La Comunidad alega que la alimentación en este centro es "correcta y no se han registrado incidencias"
Residencia de mayores de Colmenar Viejo
Residencia de mayores de Colmenar Viejo |COMUNIDAD DE MADRID

Un hombre de 68 años que vive en la residencia de mayores de Colmenar Viejo, de titularidad pública, lleva 14 días en huelga de hambre en señal de protesta por la "pésima calidad" de la comida que sirven en el complejo, a cargo de una empresa subcontratada por la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS).

"La comida es incomestible. La materia prima que llega es muy mala. Viene de una empresa subcontratada donde licitaron a 6,98 euros por cuatro comidas por residente al día. Imagínate lo que podemos comer por ese dinero", se queja a EFE este residente, Marcelo Marco, de 68 años.

Marcelo, que lleva año y medio en esta residencia de Colmenar Viejo tras pasar también en estos últimos cuatro años por la residencia de El Carmen y la de González Bueno, se queja especialmente del deterioro de la comida en los últimos meses, algo que achaca también a "la desgana" de los propios cocineros.

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"Legumbres duras, pescados y carnes congeladas, de baja calidad. Muchos alimentos ultraprocesados, todos de calentar en un horno o un microondas. Y lo poco que cocinan los cocineros, lo preparan mal, no tienen ningún cuidado, ningún respeto por el residente", se queja, después de 14 días en huelga de hambre.

Aunque recalca que "sanitariamente" no ha encontrado "nada en mal estado", ni "ningún moho ni ningún bicho", insiste en que "la calidad es pésima" y que nadie de la dirección de la residencia ni de AMAS ha atendido a sus reiteradas quejas, motivo por el que, pasadas las navidades, decidió iniciar esta huelga de hambre.

"Dejé pasar las navidades, entendía que era un periodo difícil, lo medité mucho y, en cuanto pasaron las vacaciones, tomé la decisión de ponerme en huelga de hambre. Se lo comuniqué directamente al médico, que me dijo que era el primer caso que se le daba", narra Marcelo, que asegura que lleva cinco reclamaciones por escrito.

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Desde el primer día que se puso en huelga, el doctor de la residencia le controla las constantes casi diariamente y, a partir de esta semana, le pesa todo los días: "he perdido tres kilos en una semana. Solo tomo agua y café y cigarrillos, pero de momento estoy bien", añade el residente.

Fuentes de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales confirman a EFE que el citado usuario "está en seguimiento permanente y diario tanto por la dirección de la Residencia de Colmenar como por el equipo médico" e insisten en que "la comida en la residencia de Colmenar es correcta y no se han registrado incidencias".

"Todos los menús y dietas son equilibrados y están elaborados por médicos, nutricionistas y jefes de cocina, que determinan los aportes y cantidad de nutrientes adecuados para los residentes", añaden desde la Consejería, reiterando que "los centros no aceptan los alimentos que no cumplen los criterios de higiene y conservación".

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Algo que niega Marcelo, quien insiste en que lleva ya años con esta batalla y que incluso ha formado parte de la Comisión de menú, "una especie de figura decorativa que tienen en las residencias para decir que lo tienen, que no sirve para nada, porque no son vinculantes y las peticiones caen en saco roto".

"Soy consciente de que es impensable que Ayuso rompa el contrato por que un simple residente se ponga en huelga de hambre. Eso lo tengo claro. Me gustaría que todas cambiaran a mejor, pero con que aquí mejorara la situación, yo me conformaría", asegura.

De esta manera, este residente abre la puerta a dejar la huelga de hambre "si cambia algo a mejor": "he rogado una y otra vez tanto al gobernante de cocina como a la directora, que hable con ellos, con los cocineros, pero no sirve de nada".