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La Gran Vía cede el paso a peatones y ciclistas. La arteria princial de Madrid se ha llenado de maquinaria pesada y de obreros. Comienzan las obras y su primera misión es delimitar los carriles para el tráfico. Una labor que se hace sobre todo de madrugada, para no provocar más atascos y retenciones.

Durante las dos próximas noches los trabajos de señalización de la calzada van a continuar. Se han iniciado en la esquina con Alcalá esta pasada madrugada y seguirán subiendo hasta llegar a plaza de España.

La primera fase consiste en desplazar los muros de hormigón para reordenar la circulación y vallar. En principio se mantienen los dos carriles de circulación por sentido, aunque en verano se dejará sólo uno por sentido. El tiempo corre deprisa si se quieren cumplir los plazos previstos. Las obras deberían acabar en diciembre.