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El titular del Juzgado de Primera Instancia número 68 de Madrid ha condenado al Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Chamartín (Madrid) a una multa de 10.000 euros por no evitar los contactos sexuales que mantuvieron dos niños con necesidades educativas especiales en el aula del centro.

En la sentencia, el juez Javier Mauleón Álvarez de Linera considera responsable a la Congregación de religiosas del Sagrado Corazón, como titular del colegio, por los actos u omisiones de sus empleados al afirmar que "no queda acreditado en modo alguno que el centro desplegara toda la diligencia debida para evitar que se produjeran los hechos".

La resolución considera probado que en fecha indeterminada del curso escolar 2014-2015, la hija de la madre denunciante y otro menor, ambos con necesidades especiales, "mantuvieron contactos de carácter sexual entre ellos consistentes en besos y tocamientos por el cuerpo en las instalaciones del centro".

Concretamente, los tocamientos se produjeron "en el aula, donde ambos, por ser alumnos con necesidades educativas especiales, reciben clases de apoyo en las que coinciden dos horas semanales, buscando de propósito aquellos momentos en que se podían hurtar a la vigilancia de la profesora especialista de pedagogía terapéutica".

Sobre la base de estos hechos, la madre de la menor, cuya representación ejerce el abogado Jose Luis Vegas, demandó al colegio al que reclamó una indemnización por daños y perjuicios de 40.000 euros por "la deficiente asistencia y cuidado prestado" en el asunto. "Naturalmente que la voluntariedad de los hechos por parte de los alumnos exigía su ejecución a hurtadillas del profesorado (...) pero atendiendo a la edad de los menores y sus circunstancias concretas que les hacían ser partícipes del aula especial exigía una mayor diligencia por parte de los profesores", precisa el magistrado.

La crítica, agrega la sentencia, "no es que los hechos se produjeran sino que los mismos tuvieran lugar en el centro y más concretamente en el aula para alumnos con necesidades educativas especiales ante la ausencia del profesor encargado". Tras conocerse el fallo, la madre de la menor ha asegurado que por fin "ha respirado hondo y sentido un poco de paz dentro del sufrimiento y martirio que empezó hace un año".

En una carta, la mujer destaca que la sentencia "servirá para que esto no vuelva a pasar" y poder así defender a su hija cuando el colegio convocaba reuniones "malinformando a los demás padres". "¿Les contó el colegio en esas reuniones que intentaron comprar mi silencio con muchos miles de euros?. Estoy segura de que no", subraya la madre.