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La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha visitado a los trabajadores afectados por el ERE de Coca-cola en su campamento de Fuenlabrada, del que temen ser desalojados cuando, a partir del lunes, acudan al curso de formación al que les obliga la empresa y que, según ellos, podría ser "una estrategia" para que abandonen el lugar.

La alcaldesa de Madrid ha querido expresar su apoyo y solidaridad a los trabajadores, que tras más de año y medio de batalla judicial, protestas y acampada en las afueras de la fábrica deberán ser readmitidos tras ratificar el Tribunal Supremo la sentencia de la Audiencia Nacional que anulaba el ERE.

Según ha dicho a Efe un representante de los trabajadores, la alcaldesa no ha hecho declaraciones públicas, al tratarse de una empresa ubicada fuera de su jurisdicción, y ha aprovechado la visita para conocer la situación e interesarse por los afectados.

Tras más de 550 días de protestas y juicios, que "se han ido ganando, Coca Cola se niega a aceptar la resolución", añade la misma fuente, y a partir del 3 de agosto tendrá que readmitir a los despedidos, de los que 200 se quedarán en la planta de Fuenlabrada, en cumplimiento de la sentencia.

Sin embargo, la empresa plantea exigencias "un poco extrañas", entre ellas la de obligar a estos trabajadores a hacer un curso de formación sobre seguridad y prevención de riesgos laborales, mientras la compañía transforma esta planta embotelladora en un centro de operaciones industriales y logísticas del grupo.

"Nos tememos que aprovechen para desmantelar la fábrica y llevarse la maquinaria, al quedarse el campamento despoblado", ha relatado a Efe, por lo que los trabajadores han acordado que sus mujeres y otros sindicalistas "hagan guardia en el campamento" mientras ellos hacen el curso.

De todo ello se ha enterado hoy la alcaldesa de Madrid, que también se ha interesado por el número de afectados que viven en Madrid capital, ante la posibilidad de poder intervenir para apoyarlos, ha concluido la misma fuente.