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Dos años después de que el Ayuntamiento de Madrid iniciase la renaturalización del Manzanares abriendo las compuertas que controlaban su caudal, el río acoge a más de 50 nuevas especies de aves, se pueden ver nutrias y el barbo, especie de pez autóctona, vuelve a ser el ejemplar dominante en el río. La delegada de Medio Ambiente y Movilidad de la capital, Inés Sabanés, ha presentado hoy junto a Santi Martín Barajas, de Ecologistas en Acción, y al Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA) el fin de las obras que han acompañado a la renaturalización en el tramo que va del puente de los Franceses al de la Reina Victoria, de 1,3 kilómetros.

En estas obras, que han contado con un presupuesto de 1,2 millones de euros en el que se incluyen dos años de mantenimiento, el Consistorio madrileño ha limpiado las orillas y el lecho, ha eliminado especies no autóctonas y ha ocultado y suprimido parte de la escollera.

El Ayuntamiento de Mardid ha hecho un llamamiento para que no suelten galápagos de florida en el río Manzanares por ser una especie invasora. Desde Ecologistas en Acción y GREFA han explicado que los galápagos de florida son una especie invasora que hace competencia a las autóctonas al quedarse con los sitios donde tomar el sol para regular su temperatura, se quedan con los alimentos y con los nidos, que destrozan. Además se han encontrado con casos de galápagos de florida devorando a pequeñas leprosas. La especie invasora puede además transmitir la salmonelosis a las personas.

También se ha acompañado el proceso natural del río, que forma islas donde crece la vegetación y anidan aves, con la plantación de 273 árboles de gran tamaño, otros 1.305 ejemplares plantados con estaquillas y un total de 2660 arbustos.

Todas las especies, entre las que figuran fresnos, olmos, álamos blancos o rosas silvestres, son de ribera y autóctonas y su plantación se ha diseñado para evitar riesgos hidrológicos.

Además, se han retirado los muros de piedra desplomados, un material con el que se construirán asientos, y se han instalado nuevos muros que favorecen el drenaje, se han mejorado los caminos adyacentes y se han instalado 2.329 metros de barandilla en ambas orillas.

Garzas reales, gaviotas, fochas comunes, o ánades y también chorlitejos o especies como el martín pescador son los nuevos ocupantes del Manzanares.

El proceso de renaturalización para lograr un corredor ecológico iniciado hace ahora dos años ha sido en parte "muy espontáneo" y se "equilibrará" con las plantaciones hechas por el Ayuntamiento, ha explicado Sabanés.

Por su parte, Martín Barajas ha celebrado la "explosión de vida" en el río, lo que ocurre cuando a la naturaleza "se le levanta un poco el pie de encima". "Tenemos el río que tenemos pero se le podía sacar bastante partido a nivel medioambiental", ha añadido el ecologista, quien ha subrayado asimismo que los árboles "se salen de todas las tablas de crecimiento" con 2.000 crecidos de forma natural, que la población de peces "se ha disparado" y que cada vez hay más especies de aves.

Al ser el río una zona protegida, las especies de aves y fauna "se dejan observar bastante bien y sin ningún tipo de problema", mientras que por primera vez en año se ve el fondo y el agua es transparente, ha subrayado este activista, quien también ha destacado el impacto social al transformarse un paisaje que decenas de miles de personas ven a diario.

También las concejales de Moncloa y Usera, Montserrat Galcerán y Rommy Arce, respectivamente, han destacado la recuperación del "patrimonio natural y social" del Manzanares y que ahora los vecinos puedan acercarse a ver el río "porque hay algo que mirar, un río que fluye lleno de fauna y naturaleza".