El Ayuntamiento de Alcorcón refuerza su lucha contra los vertidos ilegales con la instalación de cámaras de supervisión de tráfico en puntos críticos de la ciudad en colaboración con las concejalías de Seguridad Ciudadana y Medio Ambiente.
En concreto, se ubicarán dos dispositivos en el Polígono El Lucero, uno en la Colada de Pozuelo y otro en el Polígono El Higueral, con carácter móvil para adaptarse a nuevas necesidades detectadas.
Ya a finales de octubre, el consistorio avanzó que incrementaba la vigilancia y la actuación policial frente a estas conductas incívicas, mediante un trabajo conjunto "para garantizar una respuesta más ágil, coordinada y eficaz".
Dentro de este dispositivo, la Unidad de Medio Ambiente de la Policía Municipal desarrolla patrullajes intensivos en las primeras horas de la mañana y al final de la tarde, franjas consideradas de mayor riesgo, con el objetivo de mejorar la detección y prevención.
Las actuaciones se concentran, en este caso, además de en el Polígono El Lucero, la Colada de Pozuelo y en el Polígono El Higuera, también en el Camino Viña de Valdés, Camino de Boadilla, Camino de Leganés, avenida de América y en el entorno del centro comercial Tres Aguas.
En paralelo, el personal técnico de la Concejalía de Transición Ecológica mantiene labores periódicas de seguimiento y control en otros puntos donde se registran vertidos esporádicos.
Ahora, este despliegue se completa con la instalación de cuatro cámaras destinadas a reforzar la disuasión y facilitar la identificación de infractores.
El concejal de Seguridad Ciudadana, David López, ha insistido en que "Alcorcón no es el vertedero de nadie, y no lo vamos a permitir".
El edil ha subrayado que el objetivo es avanzar en sostenibilidad y seguridad, y ha añadido que "con ese nuevo contrato vamos a instalar cuatro nuevas cámaras con una tecnología que nos permitirá tener una visión más amplia de esas zonas".
Por su parte, la concejal de Transición Ecológica, Movilidad, Educación y Medio Ambiente ha recordado que "los vertidos ilegales suponen un grave daño ambiental, que deterioran nuestros espacios naturales y afectan directamente a la calidad de vida de nuestros vecinos".
Además, ha defendido el carácter integral de la estrategia municipal, que combina sanción, prevención, educación ambiental e implicación ciudadana.