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La Comunidad de Madrid trabaja en el acondicionamiento de Alcalá La Vieja (Qal'at Abd al-Salam), una fortaleza original del siglo IX que representa el más importante enclave islámico que se conserva en la región, con el fin de incluirla en el Plan de Yacimientos Visitables.

Así lo ha explicado este martes la consejera de Empleo, Turismo y Cultura, Ana Isabel Mariño, que ha visitado los trabajos arqueológicos junto al alcalde de Alcalá de Henares, Javier Bello. El Gobierno autonómico ha invertido más de 300.000 euros desde 2008 para conocer con precisión la extensión del yacimiento, garantizar su conservación y hacerlo visitable para el público.

Mariño ha adelantado que gracias a estos trabajos en los próximos meses Alcalá la Vieja será visitable. "Se acaba de terminar una serie de trabajos en el yacimiento que garantizarán la seguridad del público y la preservación de los restos. En breve se va a acondicionar el enclave mediante técnicas museísticas para que todos los ciudadanos puedan conocer in situ el legad musulmán de Alcalá de Henares", ha detallado.

VEINTE ENCLAVES

Quedará integrado en la red de yacimientos visitables del Gobierno regional, que ya abarca otros veinte enclaves. Los arqueólogos han encontrado en este enclave un ara romana de 1,7 metros de alto en muy buenas condiciones y con una inscripción tallada cuyo significado estudian.

El ara será extraída para su traslado al Museo Arqueológico Regional, en la ciudad complutense. Las aras romanas están asociadas a ritos de incineración y se utilizaban para indicar en la necrópolis el lugar de enterramiento del fallecido, cuyo nombre, edad y otras circunstancias aparecen escritos en la leyenda.

El recinto fortificado de Alcalá la Vieja se sitúa en el cerro de Veracruz, a 630 metros de altitud sobre la margen izquierda del río Henares, entre los cerros del Ecce Homo y el de Malvecino. Junto a éste y separado por una vaguada, se han identificado dos arrabales islámicos y cristianos.

En el yacimiento se pueden observar los restos de las fortificaciones junto a otros elementos singulares, como una iglesia de factura mudéjar y un aljibe de grandes dimensiones. Todo pareceindicar que llegó a tener un sistema defensivo con al menos ocho torres, aunque en la actualidad sólo emergen dos en estado muy precario.

La muralla está construida con grandes sillares en los paramentos exteriores mientras que en su cara interior es de sillarejo, relleno con piedras, fragmentos de ladrillo y teja trabados con tierra apisonada. Destaca la gran cantidad de materiales romanos reutilizados en su construcción.

Su posición estratégica le permitió dominar el paso de la importanteruta de comunicación entre Toledo y Zaragoza. Tras la conquista cristiana en 1118, la fortaleza pasó a manos de los arzobispos de Toledo. Su abandono definitivo se debió producir durante el siglo XVI.