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La primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, visitó el convento milanés de Santa María de las Gracias, donde, junto son sus hijas Malia y Sasha y el primer ministro italiano, Matteo Renzi, admiró el fresco de "La última cena", la obra maestra de Leonardo da Vinci.

Michelle Obama, que llegó a Milán procedente de Londres, donde ha estado dos días para promover actividades benéficas, permanecerá en Italia hasta el próximo viernes y tiene previsto visitar mañana, jueves, la Exposición Universal de Milán. "Estoy muy emocionada por estar aquí", fueron las primeras palabras de Michelle Obama al pisar suelo italiano.

En la visita a Santa María de las Gracias acompañaban a Michelle Obama y sus hijas, además del primer ministro italiano, su esposa, Agnese Renzi, y la hija de ambos, Ester. "Todas chicas", fue el comentario que le dedicó Michelle Obama a Renzi al saludarle con una gran sonrisa.

La visita duró media hora aproximadamente, pero antes, la primera dama de EEUU había impartido una clase de cocina sana en un hotel de la céntrica Galería Vittorio Emanuele II. En el acto estuvieron presentes un grupo de estudiantes de entre 10 y 12 años a los que les enseñó a cocinar un almuerzo ligero, una iniciativa que Michelle Obama justificó como acción para intentar combatir la obesidad en el mundo.

El menú estuvo compuesto por pollo con perejil y queso servido sobre una hoja de rúcula, y como guarnición una ensalada de cereales, lentejas y quinoa, un cereal que, según la FAO, posee todos los aminoácidos esenciales, oligoelementos y vitaminas y tiene, además, una extraordinaria capacidad de adaptación a condiciones climáticas y de suelos diversos.

Tras el almuerzo, firmó algunos autógrafos a los chicos que habían asistido a esta clase de cocina sana.