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Cuatro palestinos murieron en las últimas y 75 quedaron heridos por munición real del Ejército de Israel en la Gran Marcha del Retorno en la Franja de Gaza, que se desarrolla por quinto viernes consecutivo junto a la frontera israelí, según fuentes médicas.

Uno de los fallecidos, identificado como Abdul Salam Baker, de 29 años, murió de un disparo en la cabeza en Jan Younis, informó el portavoz del Ministerio de Salud palestino, Ashraf al Qedra.

En total, 350 palestinos fueron atendidos, al menos 75 por munición real y 15 por balas de acero recubiertas de caucho, de los que dos están en estado grave y otros dos en condiciones críticas.

Los disturbios en la frontera comenzaron tras el rezo del mediodía, cuando aumenta el número de palestinos que acuden a los cinco puntos de protesta repartidos a lo largo de la valla divisoria con Israel.

El ejército de Israel aseguró que cientos de "alborotadores intentaron infiltrarse en su territorio y quemar la valla de seguridad", y otros arrojaron "artefactos explosivos, granadas, bombas incendiarias y piedras", además de "hacer volar cometas con objetos incendiarios adheridos a ellas".

La portavocía militar cifró la participación en 10.000 palestinos y advirtió de que opera para "proteger a los civiles israelíes y no permitirá que se haga daño a la infraestructura de seguridad que los protege".

El comité organizador de la Gran Marcha del Retorno denominó la convocatoria de hoy como "Juventud rebelde", por el alto de número de participantes jóvenes.

El dirigente del movimiento islamista Hamás, Yahya Sinwar, se unió al campamento de Al Bureij, en Gaza central: "Estamos aferrados y apegados al derecho de retorno y trataremos de hacerlo realidad por todos los medios. Seguimos adelante hasta conseguir los objetivos de nuestra gente y desafiar el asedio", dijo.

Desde que comenzaran estas movilizaciones el 30 de marzo, que se mantendrán hasta el 15 de mayo para reclamar el derecho al retorno de los refugiados y el fin del bloqueo de la Franja, han muerto 43 palestinos, la mayoría en las protestas de los viernes, además de en incidentes violentos en la frontera.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos instó hoy a Israel a asegurar la rendición de cuentas de los responsables de los fallecidos y de los más de 5.500 heridos.

Por su parte, Amnistía Internacional pidió hoy el embargo de armas a Israel al considerar que está "matando y mutilando a manifestantes que no suponen una amenaza inminente" y aseguró que se están utilizando "armas militares de alta velocidad diseñadas para causar el máximo daño".