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El Gobierno israelí aprobó una propuesta de ley para endurecer aún más las penas mínimas de cárcel para quienes tiran piedras u otros objetos peligrosos, en general palestinos, después de que se endurecieran el pasado julio, informó la Oficina del primer ministro, Benjamín Netanyahu.

"El Gobierno aprobó de forma unánime la propuesta de ley presentada por el primer ministro para fijar penas mínimas de cárcel a los que arrojen piedras, cócteles molotov, botellas incendiarias o fuegos de artificio y poner multas a los menores y a sus padres", señaló esta en un comunicado.

"Estamos adoptando estas medidas de forma temporal con la intención de examinar su aplicación y, si es necesario, endurecer la ley", señaló el jefe del Gobierno.

La nota no precisaba en qué consiste el endurecimiento de las penas, pero la ministra de Justicia israelí, Ayelet Shaked, declaró anoche que pretendía introducir cambios en la legislación que impusiesen penas mínimas de cuatro años de prisión para los adultos que tiren piedras de forma grave, por ejemplo a vehículos en marcha, informó el diario The Jerusalem Post.

En el caso de los menores, la propuesta de Shaked incluía la retirada de los beneficios sociales como la seguridad social, educación y otros que reciban sus padres durante el tiempo que éstos estén en prisión, además de multas.

Hasta ahora, los jueces podían enviar a los menores a prisión o imponer una multa a sus padres, pero no las dos penas de forma simultánea.

El pasado julio, el Parlamento israelí ya endureció las penas para este tipo de ofensas, ampliando el castigo hasta diez años de prisión en algunos casos.

Por otro lado, Netanyahu señaló al comenzar esta mañana la reunión con su gabinete que ha pedido al fiscal general, Yehuda Weinstein, que abra una investigación criminal contra la diputada árabe israelí Hanín Zoabi (de la Lista Árabe Unida) por incitar a la violencia, informó el diario israelí Haaretz en su versión digital.

El primer ministro leyó dos frases atribuidas a Zoabi y publicadas recientemente en un diario vinculado a Hamás, en una de las cuales llama a "Cientos de miles de fieles a ascender a (la mezquita de) Al Aqsa para levantarse contra el plan israelí de permitir que la sangre de los residentes de Jerusalén Este se derrame".

En otra, supuestamente la diputada afirmaba que "Cientos de nuestros hermanos vendrán y estos incidentes se convertirán en una intifada". La región vive una oleada de violencia que dura ya 11 días y ha acabado con la vida de 22 palestinos y causado heridas a alrededor de un millar, y provocado la muerte de cuatro israelíes y heridas a más de una quincena.

El último suceso tuvo lugar esta mañana con una explosión en un coche conducido por una mujer palestina en un puesto de control de acceso a Jerusalén, en el este de la ciudad, suceso que la policía israelí considera un "ataque terrorista".

EL SISTEMA EDUCATIVO EN JERUSALÉN PARALIZADO POR FALTA DE SEGURIDAD

La actual espiral de violencia que vive la zona, ha tenido consecuencias para el sistema educativo, que hoy se ha paralizado desde el mediodía en Jerusalén en protesta por la falta de seguridad en los centros escolares israelíes.

Desde hace tres semanas la ciudad se ha convertido en epicentro de disturbios y apuñalamientos, a los que se sumó esta misma mañana la deflagración de un explosivo que portaba una palestina en un acceso de vehículos en la parte oriental, según la Policía.

Ante la falta de guardias de seguridad en todos los centros educativos, la Asociación de Padres de la ciudad, en coordinación con la Alcaldía jerosolimitana, declararon un parón general en las escuelas estatales a partir de las 13.30 hora local, horario en el que los guardias que vigilan la entrada de los colegios suelen abandonar su puesto de trabajo.

La medida afecta a 270.000 niños entre 3 y 18 años, repartidos en alrededor de 2.500 centros, entre guarderías, colegios e institutos de educación secundaria en toda la ciudad e integrados en el sistema educativo israelí.

Secundan la huelga escuelas del sector árabe, del ultra-ortodoxo judío y en general de todo centro lectivo a excepción de los destinados a la educación especial, precisó a Efe una portavoz del Ayuntamiento de Jerusalén.

El parón es respaldado por los sindicatos de profesorado y asociaciones de alumnos, explicó a Efe Paz Cohen, presidente de la Asociación de Padres de la ciudad, antes de precisar que "la razón por la que se adopta esta drástica medida es que los guardas abandonan los centros en medio del día lectivo".