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Los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en Baréin se recrudecieron hoy con un saldo de al menos cinco muertos y decenas de heridos, en una jornada en la que se declaró un toque de queda parcial de doce horas.

La calma volvió a Manama a partir de las 16.00 hora local (13.00 hora GMT), al comienzo del toque de queda que afecta tan solo a algunas zonas de la capital, tras una mañana de protestas que desembocaron en disturbios.

Las calles aparecían prácticamente desiertas, aunque todavía podía escucharse el sonido de disparos, según pudo constatar Efe.

Esta tranquilidad contrastaba con los altercados de hace unas horas desencadenados por el contundente operativo de las fuerzas policiales para aplastar una manifestación de la oposición en el centro de la capital, que dejó al menos cinco muertos y decenas de heridos, según fuentes médicas.

El Ministerio del Interior bareiní afirmó en un comunicado que dos policías murieron hoy al ser atacados por manifestantes, que se suman a otros agentes fallecidos ayer.

La operación policial, apoyada por tanques del Ejército y helicópteros, tuvo como objetivo principal la rotonda Lulu (perla, en árabe), epicentro de las protestas y donde estaban acampados desde hace semanas unos quinientos manifestantes de la oposición.

Poco después, la agencia de noticias estatal bareiní, BNA, publicaba un comunicado de las Fuerzas de Defensa, en el que se anunciaba la imposición a partir de hoy del toque de queda en algunas áreas de la capital de este pequeño reino del golfo Pérsico.

A partir de hoy "y hasta nuevo aviso", dice la nota oficial, el toque de queda regirá desde las 16.00 hora local (13.00 GMT) en varias zonas de Manama, que han sido escenario desde el 14 de febrero pasado de una serie de protestas políticas.

Uno de esos puntos es la rotonda Lulu, que primero estuvo ocupada por activistas de la oposición, luego tomada por el Ejército y después volvió a ser el principal lugar de las protestas políticas.

Además, las autoridades prohibieron las manifestaciones o marchas en este país, de 760 kilómetros cuadrados y tan sólo un millón de habitantes, con el fin de "devolver la normalidad" a las calles de la capital y las principales ciudades.

Asimismo, el comunicado pide la colaboración de los ciudadanos para que se cumplan estas órdenes, que siguen a la declaración del estado de emergencia, ayer, por un período de tres meses, y a la llegada de tropas de países vecinos para apoyar en labores de seguridad.

Las medidas de excepción coincidieron con un fuerte despliegue de fuerzas militares y policiales en esta capital y la instalación de retenes para vigilar el cumplimiento del toque de queda.

Durante la jornada de hoy, las escuelas permanecieron cerradas y suspendió sus operaciones el mercado bursátil local.

Por otro lado, el ministro de Sanidad Nizar al Baharna presentó hoy su dimisión y el de Vivienda Mayid el Alaui anunció "la suspensión de su participación en el Gobierno" por la violencia contra los manifestantes, informaron medios de comunicación bareiníes.

Ambos ministros son de credo chií, al igual que doce jueces que también presentaron hoy su renuncia.

La oposición de Baréin, un país con mayoría chií gobernado por una minoría suní, está exigiendo la instauración de una monarquía parlamentaria, con una nueva Constitución que permita al pueblo elegir un gobierno y un Parlamento independiente.