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Los familiares de los internos de la prisión mexicana de Apodaca, en Monterrey, se agolpan frente a los muros del penal. Piden información sobre la identidad de las víctimas del motín. Sólo se sabe que han muerto 44 internos, casi todos por herida de arma blanca, durante un motín en el que se han enfrentado bandas rivales de sicarios de diferentes cárteles de la droga, en concreto los Zetas, contra el Cártel del Golfo. De momento no han trascendido detalles, dentro de la prisión permanecen detenidos varios guardias de la cárcel, así como el director y el subdirector. Se investiga si facilitaron la fuga de varios presos durante el sangriento motín.

Mientras en Honduras aumenta el número de muertos tras el incendio que sufrió el pasado miércoles el penal de Comayagua. Hoy ha muerto un preso de treinta años que tenía el 60% de su cuerpo quemado, con lo que ya son 359 las víctimas mortales.

Se trata de dos sucesos que han destapado el polvorín que sufren las cárceles latinoamericanas. Según datos de Naciones Unidas de media sufren un superpoblación de reclusos por encima del 30% de su capacidad. Un hacinamiento que unido a la corrupción arroja datos alarmantes por lo que la Unión Europea ha exigido a los paises latinoamericanos que incrementen sus medidas de seguridad.

Entre los sucesos mas llamativos que han vivido las prisiones de America Latina, destaca el del penal de Ciudad Juarez el año pasado. Las cámaras del penal registraron como varias chicas menores entraban con total impunidad hasta las celdas para celebrar una fiesta con presos. El final de la celebración fue a balazos, murieron 17 internos.

En 2010 una cárcel en Santiago de Chile sufrió un terrible incendio, 81 presos perdieron la vida. Un año antes un equipo de tv chileno había grabado el interior de la cárcel registrando las condiciones de hacinamiento.

En octubre de 2005 el penal de Santa Magdalena en Buenos Aires sufrió un incendio tras un motín, 32 personas perdieron la vida entre las llamas. Son ejemplos sangrientos de las condiciones de vida carcelarias en sudamérica. En Brasil en junio de 2004 el motín en una prisión de Río de Janeiro se saldó con 34 muertos, de ellos 15 estaban decapitados.

Condiciones precarias, superpoblación de reclusos, falta de medidas de seguridad y corrupción de los funcionarios que han creado un peligro cóctel en las cárceles del que los últimso ejemplos son las muertes de presos en Honduras y México.