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Tras una década en Afganistán, las tropas españolas comenzarán el año que viene a regresar del país asiático, donde en estos momentos trabajan alrededor de 1.500 soldados españoles repartidos en las bases de Herat y Qala i Naw (provincia de Badghis). Los primeros militares españoles llegaran a Afganistán en enero de 2002 y desde entonces se ha ido incrementado de forma progresiva el contingente integrado en la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia (ISAF), bajo mando de la OTAN.

Es la misión que más vidas ha costado a España, con un balance de 94 fallecidos: 91 militares, dos guardias civiles y un traductor. Once perdieron la vida en ataques armados, 79 en accidentes aéreos (62 en el Yak-42 y 17 en el helicóptero Cougar), dos en accidentes de tráfico y dos por causas naturales.

Los riesgos volvieron a quedar de manifiesto la semana pasada, cuando un artefacto de veinte kilos de explosivos estalló al paso de un blindado e hirió a cuatro militares y a un intérprete. Por el país asiático han rotado más de 18.000 militares españoles en los últimos años y la misión ha tenido un coste de 2.040 millones de euros desde 2002, según los datos que facilitó en diciembre la ministra de Defensa, Carme Chacón.

DE 350 MILITARES A 1.500

El primer contingente español enviado a Afganistán estuvo compuesto por 350 militares, a los que progresivamente se fueron sumando más soldados hasta llegar a los 1.500 actuales. Cerca de cincuenta países contribuyen con sus tropas a la misión de ISAF, aunque la mayor parte de los cerca de 132.500 soldados desplegados son estadounidenses.

Según la información actualizada que facilita la Alianza Atlántica, España ocupa el décimo lugar en número de militares en el país. Alrededor de quinientos trabajan en la Base de apoyo avanzada de Herat, pero a partir de este verano comenzarán a transferir las competencias de seguridad en la zona a las fuerzas afganas y se reagruparán con el contingente desplegado en la base de Badghis, donde trabajan un millar de militares españoles.

El presidente del Gobierno visitó la base de Qala i Naw en Badghis en noviembre del año pasado y aseguró que los españoles continuarían en el país el tiempo que fuera necesario. "No estamos aquí para quedarnos, pero nuestro compromiso debe ser firme hasta que los afganos puedan garantizar su propia seguridad", manifestó entonces.