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La Gendarmería chilena (guardia de prisiones) precisó en un nuevo balance proporcionado esta noche que en el motín registrado en la norteña cárcel de Antofagasta hubo un total de 36 reclusos, seis guardias y un carabinero heridos.

La información fue entregada por el director regional de Gendarmería, René Salcedo, quién confirmó, además, que los presos se amotinaron tras exigir la restitución de algunos beneficios como la visita conyugal, medida que habría sido suspendida tras el incendio en la cárcel de San Miguel, en Santiago, que dejó 81 muertos.

Efectivos antimotines de Gendarmería ingresaron al penal para controlar a un centenar de internos que lograron subir hasta el techo del recinto penitenciario, donde quemaron colchonetas y lanzaron piedras.

Salcedo señaló que después de tres horas de trabajo, equipos antimotines de Gendarmería y fuerzas especiales de Carabineros lograron controlar la situación y trasladar a los internos amotinados en un lugar aislado.

Cuatro de los reclusos heridos fueron trasladados al Hospital Regional, mientras los gendarmes fueron llevados al Hospital Militar de Antofagasta, ciudad situada a 1.368 kilómetros al norte de Santiago, todos con lesiones leves.

También fue atendido un carabineros que fue golpeado por familiares de los reclusos que lanzaron piedras en el frontis del recinto penal.

Según El Mercurio de Antofagasta, este es el segundo motín que registra la cárcel desde el año 2004, el que tuvo características similares.

El director regional de la institución reiteró que una vez más el hacinamiento en la cárceles chilenas fue el detonante del motín en Antofagasta, recinto que fue construido para unos 680 internos y tiene en la actualidad más de 1.300.

Los mismos guardias de prisiones confirmaron que unos 800 reclusos de los 1.300 internos que tiene el penal de Antofagasta, permanecen en huelga de hambre en protesta por la tragedia ocurrida en la cárcel de San Miguel, el pasado 8 de diciembre.

Desde el incendio en San Miguel se han producido incidentes en otros penales del país, como la antigua Penitenciaría de Santiago, la cárcel El Manzano y la de Quillota, en protesta por las condiciones de hacinamiento en que viven los reclusos.