| Telemadrid
(Actualizado

Un ataque armado contra una iglesia al sur de El Cairo y un comercio cercano, reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico (EI), dejó hoy una decena de muertos y pone de nuevo en evidencia la vulnerabilidad de los cristianos coptos, que representan más del 10 % de la población de Egipto.

La agencia de noticias Amaq afiliada a los extremistas señaló que un "grupo de seguridad perteneciente al Estado Islámico llevó a cabo un ataque contra la iglesia de Mar Mina, en Heluán, al sur de El Cairo".

Según el Ministerio egipcio de Interior, siete personas, incluido un oficial de la Policía, fallecieron en el asalto a la iglesia de Mar Mina, perpetrado por un hombre armado que iba a bordo de una moto e "intentó atravesar el perímetro de seguridad alrededor del templo".

Las fuerzas de seguridad que vigilaban la iglesia detuvieron al atacante y le requisaron un arma automática, cinco cartuchos de balas y un artefacto explosivo, que pretendía hacer estallar en las cercanías o en el interior del templo.

Interior destacó que los efectivos se lo impidieron, pero en el incidente murió uno de los uniformados y seis civiles y otras cuatro personas resultaron heridas, incluido un policía.

Antes de dirigirse a la iglesia, el asaltante disparó contra un comercio en la zona de Atlas, en el mismo barrio de Heluán, y mató a dos hombres, por lo que nueve personas perdieron la vida entre las dos acciones.

El Ministerio identificó al atacante como Ibrahim Ismail Mustafa, nacido en 1984, residente en Heluán y considerado uno de los terroristas más "peligrosos y destacados" buscados por la justicia.

La Iglesia copta egipcia confirmó en un comunicado la muerte de seis fieles (cuatro hombres y dos mujeres) en Mar Mina y de dos hombres en una tienda de artículos del hogar.

Mientras, el portavoz del Ministerio de Sanidad egipcio, Jaled Muyahed, dijo a Efe que diez personas perdieron la vida, entre ellas un uniformado, y cinco resultaron heridas.

Anteriormente, una fuente de seguridad señaló a Efe que dos hombres armados intentaron irrumpir en la iglesia de Mar Mina y uno de ellos fue abatido después de abrir fuego a las puertas del templo, mientras que el segundo fue detenido poco después.

Por su parte, el responsable del programa de Libertad de Religión y Creencia de la ONG Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales, Ishaq Ibrahim, explicó a Efe que se cree que los atacantes intentaron asaltar una iglesia en la zona de Atlas y, al no conseguirlo, abrieron fuego contra la tienda y luego se dirigieron a Mar Mina.

Consideró que ello es verosímil porque los dos lugares se encuentran a poca distancia, recorrido que los asaltantes pudieron hacer en breve tiempo con una motocicleta.

Asimismo, destacó que "la suerte y las circunstancias evitaron que se produjera otra masacre", pues el portal de hierro de la iglesia de Mar Mina había sido cerrado y muchos fieles se habían marchado tras la misa de la mañana.

Ibrahim resaltó que este ataque se enmarca en los muchos que han tenido lugar desde 2016 contra los cristianos en varios puntos de Egipto.

Según el investigador, desde entonces se ha "roto la barrera" psicológica que limitaba los ataques contra las iglesias, que siempre han contado con fuertes medidas de seguridad, y estas han pasado a ser un blanco importante de ataques.

En diciembre del año pasado, una acción suicida contra una iglesia ubicada junto a la catedral de El Cairo acabó con la vida de una treintena de fieles y este abril, coincidiendo con el Domingo de Ramos, dos terroristas se hicieron explotar en una iglesia de la ciudad de Alejandría y en otra de la localidad de Tanta (norte), matando a más de 45 personas.

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó los dos ataques de Semana Santa, mientras que el anterior fue atribuido a jóvenes radicalizados procedentes del grupo opositor Hermanos Musulmanes.

Debido a los sangrientos precedentes, las medidas de seguridad han sido reforzadas en torno a las iglesias y centros cristianos y el nivel de alerta es máximo en las fechas señaladas, como en estos momentos, ante la celebración de la Navidad copta el próximo 7 de enero, que sigue el rito ortodoxo.

Las fuerzas de seguridad suelen colocar vallas y realizar controles en los accesos a las iglesias y limitar el tráfico en las calles adyacentes.