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El Partido Democrático Unionista (DUP) ha perdido su mayoría en la Asamblea autónoma norirlandesa tras el auge del Sinn Féin en las elecciones anticipadas celebradas el jueves por el colapso a principio de año del Gobierno de poder compartido entre protestantes y católicos, según los resultados difundidos hoy.

La formación liderada por Arlene Foster obtuvo 28 de los 90 escaños en juego, mientras que el Sinn Féin de Michelle O'Neill logró 27, resultados que les afianzan como los principales representantes de sus comunidades y les obligan a negociar en tres semanas la formación de un Ejecutivo de poder compartido.

Les siguieron el nacionalista Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP), con 12, y el Partido Unionista del Ulster (UUP), con 10, lo que ha provocado que, por primera vez en la provincia, las fuerzas protestantes han perdido su simbólica mayoría en la Asamblea autónoma.

Con este vuelco histórico en la política de la provincia británica, el DUP se queda por debajo de los 30 escaños que le han asegurado hasta ahora el derecho a veto en la Asamblea y que ha generado tensiones con el Sinn Féin por su oposición a cuestiones sociales como el matrimonio homosexual, el aborto o la política lingüística.

"Creo que es un gran día para la igualdad, es un gran día para la democracia", declaró la nueva líder del Sinn Féin, Michelle O'Neill, tras sus primeros comicios al frente del partido que durante años dirigió en el Norte de Irlanda el histórico Martin McGuinness, comandante del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA) durante parte del pasado conflicto.

Por contra, Foster podría ser ahora cuestionada, pues los resultados avalan la posición de los nacionalistas respecto a su incapacidad para encabezar el próximo Ejecutivo hasta que se aclare su implicación en un caso de corrupción en la política de energías renovables del Gobierno saliente.

Ese escándalo financiero llevó a McGuinness a dimitir en enero de su puesto de viceministro principal y provocó la caída de la líder unionista y obligó a Londres a convocar estas elecciones anticipadas, apenas once meses después de los comicios de mayo de 2016.

Poco después, McGuinness anunció también que abandonaba la política por una grave enfermedad y daba el relevo a O'Neill, de 40 años y sin conexión directa con la lucha armada, lo que se interpreta como el comienzo del proceso de regeneración del partido en el norte, una estrategia respaldada en las urnas.

Asimismo, la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE) ha pesado en el electorado norirlandés, que rechazó el "brexit" en el referéndum del pasado junio, a pesar de que este divorcio contaba con el apoyo del entonces mayoritario DUP y la oposición del Sinn Féin.

Con estas diferencias sobre la mesa, los partidos tienen tres semanas para acercar posiciones y formar gobierno.

Los Ejecutivos británico e irlandés han advertido de que si las dos formaciones mayoritarias no llegan a un pacto de gobernabilidad en tres semanas, la autonomía norirlandesa podría ser suspendida y controlada directamente desde Londres.