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Suecia restableció hoy de forma provisional durante diez días los controles fronterizos en el sur y oeste del país para organizar el sistema de acogida de refugiados, desbordado al dispararse la llegada de solicitantes de asilo.

La medida, anunciada anoche de forma inesperada por el Gobierno rojiverde sueco, obedece a una recomendación de la Dirección General de Migraciones, que en los últimos dos meses y medio ha registrado 80.000 peticiones, tantas como en todo el año pasado.

"Cuando las autoridades nos dicen que están intranquilas por la seguridad y el orden en el país, entonces introducimos esas medidas. Es una cuestión de organización", dijo hoy el primer ministro sueco, Stefan Löfven, presente en la cumbre de líderes de la UE en Malta.

Suecia ha hecho uso de la cláusula del reglamento de Schengen que permite restituir controles temporales cuando existe amenaza para la seguridad interna, posibilidad a la que han recurrido recientemente países como Alemania o Austria.

Policías suecos realizan desde este mediodía controles selectivos en los trenes que llegan a Malmoe desde Copenhague por el puente del estrecho del Sund.

Y las navieras que conectan Dinamarca y Alemania con Suecia han empezado a exigir identificación a sus pasajeros, hasta que entre en vigor en una semana una nueva normativa que trasladará esa responsabilidad a las autoridades.

Las autoridades del estado alemán de Schleswig-Holstein, del que parten la mayoría de los ferrys con destino a Suecia, preparan ya alojamientos de emergencia para los solicitantes de asilo a los que se les prohíba el embarque.

Temporalmente la región no aceptará más refugiados procedentes de Baviera, estado alemán que recibe cada día a decenas de miles de solicitantes de asilo desde Austria que son redistribuidos después por toda Alemania.

Quienes viajen a Suecia deberán tener permiso de residencia allí o ser de un país de Schengen o que no necesite visado para entrar; si no, podrán pedir asilo político, informó la Policía, que hasta el lunes no enviará refuerzos a las regiones afectadas.

Los controles estarán vigentes durante diez días y luego podrán ser prolongados en períodos de veinte, opción que tanto el Gobierno como Migraciones creen muy probable.

"Mi estimación es que diez días es muy poco tiempo y que (los controles) van a continuar mucho más", dijo hoy el director de Migraciones, Anders Danielsson.

El Gobierno había avisado hace días de que la situación estaba al límite y que no podía garantizar alojamiento a quienes pidan asilo en Suecia, país de la UE que más solicitantes recibe per cápita.

Según el último pronóstico de Migraciones, se espera que en 2015 lleguen al país nórdico entre 140.000 y 190.000 solicitantes, más del doble que la previsión hecha hace cuatro meses.

Suecia envió la semana pasada a la Comisión Europea una petición para recolocar a algunos refugiados en otros países comunitarios, aprovechando que Hungría ha rechazado su cuota dentro del plan de reubicación de 160.000 refugiados aprobado por la UE.

La falta de alojamientos para los refugiados ha obligado a las autoridades suecas a acondicionar barracones, antiguas cárceles y escuelas, además de construir campamentos de tiendas de campaña.

Medio centenar de peticionarios pasaron la semana pasada una noche durmiendo en la recepción de la sede de Migraciones ante la imposibilidad de encontrarles alojamiento inmediato.

El Gobierno sueco presentó hace tres semanas un paquete de iniciativas acordado con la oposición que incluía sustituir los permisos de residencia permanentes a refugiados por otros temporales de hasta tres años, descartando los controles fronterizos.

Löfven se había opuesto a esa medida asegurando que el Ejecutivo seguía las recomendaciones de la Policía y Migraciones e ignorando la presión de la oposición, que ha reclamado zonas de tránsito para refugiados o que sean devueltos a Dinamarca y Alemania.

El resto de países nórdicos se han mostrado comprensivos con los controles en Suecia, también Dinamarca, cuyo Gobierno descarta hacer lo mismo porque cree que aumentaría el número de refugiados.

"No creo que vayamos a reaccionar de forma inmediata al control de fronteras sueco. Pero seguimos la situación hora a hora", dijo hoy la ministra de Integración danesa, Inger Støjberg.

Los problemas logísticos creados por la oleada de solicitantes de asilo han cambiado en los últimos meses la opinión de la población sueca, favorable hasta ahora a acoger a más refugiados en un país que se ha caracterizado por tener una de las políticas más aperturistas en ese campo.

Una veintena de centros destinados a dar alojamiento a refugiados han sufrido este año incendios, presumiblemente provocados por grupos de ultraderecha, a la vez que los sondeos detectan una subida del xenófobo Demócratas de Suecia, tercera fuerza parlamentaria pero aislada por el resto de partidos.